Comprar casa en Aguascalientes se complica: vivienda sube 68% y salarios solo 14% en dos décadas
Economistas advierten que el alza en precios de una casa supera por mucho la accesibilidad
Economistas advierten que el alza en precios de una casa supera por mucho la accesibilidad

Rebeca Aguilera
El acceso a una vivienda digna en Aguascalientes se ha convertido en un reto cada vez más complejo, al existir un crecimiento desproporcionado entre el precio de las casas y los ingresos, advirtió José Alejandro Larios Barrientos, integrante del Colegio de Economistas de Aguascalientes y director de Conversa Sur A.C.
Durante una rueda de prensa donde analizó el panorama actual del sector, el especialista explicó que, en términos reales, el precio de la vivienda ha incrementado 68% en las últimas dos décadas, mientras que los salarios apenas han crecido 14%, lo que ha generado una pérdida en el poder adquisitivo de las familias y limita sus posibilidades de acceder a una casa propia.
Señaló que esta brecha ha provocado que el concepto tradicional de adquirir vivienda como patrimonio se transforme en una dinámica de inversión, impulsada por el propio mercado inmobiliario, lo que incrementa aún más los costos.
El dinero no alcanza, no es solo un problema de vivienda, es un problema general de las condiciones económicas, donde el ingreso ya no es suficiente para cubrir necesidades básicasExpuso

Larios Barrientos indicó que esta situación se ha agudizado tras la pandemia, aunque se trata de una tendencia que se venía gestando desde años atrás ante la falta de políticas públicas efectivas en materia de vivienda.
En ese sentido, cuestionó el impacto real de proyectos gubernamentales, al señalar que, si bien representan una alternativa, no necesariamente benefician a los sectores más vulnerables.
Explicó que una vivienda estimada en alrededor de 650 mil pesos requeriría pagos mensuales superiores a cuatro mil pesos, lo que implicaría ingresos que una parte importante de la población no alcanza, considerando que el gasto en vivienda no debería superar el 30% del ingreso.
Advirtió que entre 30 y 40% de la población podría quedar excluida de este tipo de desarrollos, particularmente los sectores de menores ingresos.
Asimismo, señaló que existe un desbalance entre la oferta y la demanda, ya que el mercado prioriza vivienda de mayor valor, mientras que la necesidad principal se concentra en segmentos económicos y populares.

El economista propuso explorar alternativas como el arrendamiento social, la vivienda colectiva y esquemas de autoproducción, con el fin de ampliar el acceso a vivienda sin depender exclusivamente de modelos tradicionales de propiedad.
Finalmente, sostuvo que el llamado sueño de la casa propia se ha convertido en un mito, al no corresponder con las condiciones económicas reales de gran parte de la población.