¡Don Antonio y sus tortas! La tradición que alimenta el corazón de Venustiano Carranza
Si quieres una deliciosa torta de chorizo o de jamón, búscalo todas las tardes, en Venustiano Carranza
Si quieres una deliciosa torta de chorizo o de jamón, búscalo todas las tardes, en Venustiano Carranza

Mariana Murillo
Todos los días, Don Antonio Ruiz llega en su bicicleta a la calle Venustiano Carranza, cargando una buena cantidad de tortas. Desde las 18.00 horas, justo entre la Casa de la Cultura Víctor Sandoval y la capilla, este señor de más de 70 años de edad, ofrece a los trabajadores de la zona, así como de los paseantes, sus deliciosas tortas de chorizo o de jamón, bien calientitas.
Este es el principal sustento de Don Antonio, que vive junto con su esposa, y quien lo apoya para ir a comprar los insumos.
Todos los días compro como 17 o 18 tiras de bolillo, me voy tempranito a la tienda, pero a veces en el desayuno, pues mis hijos o mi esposa y yo nos comemos unos; así que, más o menos, preparo 30 tortas diarias. A veces termino temprano; a veces me dan las 12:00 de la noche, pero me quedo hasta que las acabo. Y si no las acabo, pues me voy a la casa y eso cenamos

Comparte que toda su vida se ha dedicado a las ventas; primero empezó como tianguista, luego estuvo vendiendo paletas en San Marcos. Más tarde, probó suerte vendiendo tamales; y aunque tenía buenas ventas, a la par inicio con la venta de tortas, unas pocas que ofrecía a los trabajadores del lugar. El éxito que tuvo con las tortas lo sorprendió, y decidió hacer más y establecerse cerca de la Casa de la Cultura.
Desafortunadamente, hace cinco años sufrió un accidente que lo obligó a permanecer en cama por un tiempo.
Pero cuando apenas empezaba a recuperarme, llegó la pandemia y pues tuvimos que cuidarnos más, pero yo de todos modos le hacía la luchaComenta Don Antonio

Las vendo en 50 pesos, y a veces a la gente se les hacen caras, pero yo no bajo la calidad; las hago bien surtiditas, y el chorizo es de Calvillo, que está muy buenoSeñala

Por otro lado, comenta que su esposa también trabaja; todos los domingos y días festivos vende duros preparados y aguas frescas al interior del Parque Hidalgo. Él le ayuda a atender a los clientes o a rebanar la verdura.
Pese a que los días anteriores fueron difíciles, ya que el clima le impidió salir de su casa a vender, Don Antonio no se da por vencido. Es un ejemplo de esfuerzo y voluntad.
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