Localsábado, 14 de junio de 2025
Este papá soltero enfrenta todo por sus hijos: ¡Conoce a Jorge, el hidrocálido que no se detiene ante nada!
Ser papá a tiempo completo sin red de apoyo sigue siendo un reto en Aguascalientes
Rebeca Aguilera

No usa capa, pero carga mochilas, compra útiles, prepara loncheras, revisa tareas, corre al trabajo y aún encuentra tiempo para leer cuentos antes de dormir. Jorge Hernández Morales, de 36 años, es padre soltero de dos niños desde hace cuatro años, cuando su pareja se fue del país y no volvió a comunicarse. Desde entonces, ha aprendido a multiplicarse en todo: afecto, horarios y paciencia.
Ser papá ya es un reto. Serlo solo, es doble”, afirma con una sonrisa cansada. “Hay días en que siento que me está rebasando todo, pero luego los veo dormir, o se acercan a darme un abrazo sin motivo… y se me olvida el caos.
Jorge trabaja como técnico en una fábrica de autopartes. Su jornada inicia a las 5:30 de la mañana y termina casi a las 7 de la tarde. Su madre, de edad avanzada, solo lo apoya en casos de emergencia. “La sociedad aún ve raro a un papá que lleva a sus hijos al médico, o que pide permiso para ir a un festival escolar. Parece que eso sólo se espera de las mamás”, comenta.
El Instituto de Educación del Estado y el DIF le han brindado algunas asesorías legales para formalizar la custodia completa, pero el proceso ha sido largo y costoso. Además, reconoce que a menudo se enfrenta al estigma: “Una vez, en la escuela de mi hijo, me preguntaron si yo era el tío. No podían creer que fuera el responsable directo”.
Como él, cada vez hay más hombres que asumen la paternidad sin pareja. Según datos del INEGI, Aguascalientes registró cerca de 3 mil 200 hogares con jefatura masculina sin cónyuge y con hijos en 2020. Sin embargo, aún no existen suficientes políticas públicas enfocadas a atender sus necesidades.
“Las guarderías del IMSS cierran a las 4, y yo salgo después. Los permisos laborales para papás son más difíciles. Y a veces, hasta en los grupos de padres me dejan fuera, porque ‘las mamás se entienden entre ellas’”, lamenta.
Pese a todo, Jorge no se victimiza. Sus hijos, de 8 y 10 años, saben cocinar pasta, doblar su ropa y hasta poner la mesa con detalle. “No los estoy criando para que me admiren, sino para que entiendan que el amor también se demuestra con responsabilidad”.
Este domingo de Día del Padre, no planea nada espectacular. Un desayuno sencillo, una caminata en el parque y quizá una película en casa. “No necesito más. Mi festejo es diario, cuando me gritan ‘¡Papá!’ con alegría”, concluye.