Licencias en la mira: ¿Por qué ya no se permitirán bares cerca de la UAA a partir de 2026?
Desde 2026 no operarán bares en inmediaciones de la universidad; los permisos actuales vencen este año
Desde 2026 no operarán bares en inmediaciones de la universidad; los permisos actuales vencen este año

Rebeca Aguilera
Después de años de quejas vecinales, el Ayuntamiento de Aguascalientes tomó la decisión de frenar en seco la operación de bares en las inmediaciones de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA). A partir de 2026, no se renovarán licencias para este tipo de giros en la zona, informó el secretario del Ayuntamiento, Enrique García López.
El funcionario explicó que esta medida responde a una solicitud expresa de la propia UAA, interesada en preservar el entorno académico y garantizar condiciones más propicias para la comunidad estudiantil. Actualmente, de los seis establecimientos originalmente registrados, cuatro ya cerraron y uno más está en proceso de modificar su giro. El único que aún opera lo hará solo hasta el 31 de diciembre de 2025, sin posibilidad de renovación.
“Van a operar lo que resta del año, las que tengan licencias y ya hayan pagado sus derechos comerciales. O sea, hasta el 31 de diciembre, que es lo que la ley les permite. Después, ya no se les va a renovar”, afirmó García López.
El municipio reconoció que aún no se ha definido con exactitud el área de influencia de la UAA, aunque el criterio principal incluye el tramo entre avenida Guadalupe González y el Segundo Anillo. Particular atención se ha puesto en la entrada conocida como “calcetines”, un punto identificado por la universidad como crítico en su dinámica urbana.
Entre los casos excepcionales se encuentra un negocio que modificó su acceso para dejar de dar frente a la avenida Universidad, obteniendo así una licencia como restaurante-bar y no como bar tradicional. La autoridad municipal valora esta reconversión como un camino viable para quienes deseen mantenerse en operación bajo otra figura comercial.

A pesar de los matices, la postura oficial es clara: el modelo de bares a las puertas del campus tiene los días contados. El diálogo con la universidad continúa para afinar la política pública que formalice esta nueva regulación territorial, mientras tanto, se cierra la puerta a nuevas solicitudes de licencias en la zona.