¿Están inspiradas en alguien? Conoce el verdadero origen de las galletas navideñas de jengibre
La Navidad no solo se trata de degustar platillos principales suculentos, sino de postres que resulten bastante atractivos
La Navidad no solo se trata de degustar platillos principales suculentos, sino de postres que resulten bastante atractivos

César González / El Sol del Centro
Cuando el calendario se aproxima hacia el último mes del año, no podemos evitar pensar en toda esa emoción que se avecina ante las vísperas de Navidad, porque sí, la llegada de una época tan especial como esa es el momento perfecto para disfrutar la compañía de quienes nos rodean, así como la comida y todo tipo de adornos que resplandecen nuestro espacio.
Todos son libres de poder plasmar su creatividad a través de un platillo típico de esta festividad para saciar esa hambre de cualquier familia en pleno 24 de diciembre. Encontramos en la mesa desde pavo relleno, pastas hasta exquisitos postres como buñuelos o pasteles.
Las galletas no pueden faltar, no solo como una “guarnición” o aperitivo en la cena navideña, sino para algún tipo de regalo que se piense entregar a un amigo o familiar en un intercambio. Y es aquí donde podemos encontrar todo tipo de diseño de galletas, desde aquellas con figuras de árboles navideños hasta renos, pero hay unas en específico que no pueden faltar: las famosas galletas de jengibre.
Si te has preguntado alguna vez cuál es el origen de estos curiosos panes cuyo aspecto llama la atención de cualquier niño, este es el momento para descifrar su historia.
El jengibre fue utilizado a finales del siglo X en Grecia por un monje llamado Gregory de Nicopolis, a quien se le ocurrió la idea de llevar su receta hasta el centro de Europa en su peregrinación para evangelizar el norte de Francia.
Muchas personas empezaban a quedar encantadas por el sabor que este pan les transmitía, por lo que en un abrir y cerrar de ojos alcanzó un nivel de popularidad impresionante que fue llevado hacia otros puntos del continente en los siglos posteriores.

Ahora bien, ¿qué relación tiene la figura de un hombre en una masa de jengibre? Los historiadores han tratado de conocer qué historia hay detrás de este suceso curioso, y muchos de ellos creen que el origen de estas galletas surgió en la Inglaterra del siglo XVI, momento en que la temporada navideña había llegado, por lo que la reina Isabel I mandó a realizar a sus cocineros unas galletas con masa de pan de jengibre y que representaban a algunos de los ilustres invitados que, en aquella época, visitaban a la monarca, por lo que ésta les hacía entrega de un presente como señal de agradecimiento.
Conforme fue pasando el tiempo, las galletas de jengibre con esa forma de muñeco empezaron a tener un toque que no fue desapareciendo, sino que empezó a ser utilizado por muchas personas para elaborar y comer en épocas navideñas.

La decoración de estas galletas no tiene un estilo propio, pues cada quién posee la libertad para elaborarlas conforme a la creatividad que tenga en su momento; pero lo que sí es cierto es que no dejan de ser unas galletas que nos causan ternura y alegría con tan solo verlas, hasta incluso nos transmiten el deseo de miedo por no querer ingerirlas ante semejante belleza.
Esta tradición no solo forma parte de algunos países europeos, sino que se puede ver en cualquier rincón del mundo, ya sea a través de una cena navideña o como un regalo para dar a los amigos o la familia. Si nunca has probado o preparado estas peculiares galletas, este es tu momento de hacerlo.
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