El explorar lo mas profundo del océano se convierte en una de las misiones más difíciles y riesgosas para el ser humano / César González / El Sol del Centro
Cuando somos niños y nos encontramos en la etapa más importante de nuestra vida (la escuela) para empezar a cultivarnos de información que nos haga entender todo lo que nos rodea, un sinfín de preguntas vienen a nuestra mente para explicar el porqué de las cosas, y finalmente cualquier tipo de pregunta es válida cuando se está empezando a conocer todo lo que hay en este mundo.
Es ahí donde se nos enseña que la Tierra es el tercer planeta del sistema solar y el único conocido, hasta ahora, que alberga vida. Su superficie está formada por una combinación de agua y tierra firme, con continentes, montañas, valles, océanos, ríos y lagos que sostienen gran parte de la biodiversidad.
Y si nos adentramos en una de las partes más específicas de la Tierra como son los océanos, lo primero que recordamos es esa vegetación característica, así como su amplio catálogo de especies marinas. Pero... Si en algún momento te has preguntado qué tan profundos pueden ser los océanos, la realidad es que son más de lo que te imaginas.
Estas preguntas han tomado más fuerza gracias a que recientemente, en redes sociales, se había difundido la noticia del primer avistamiento del aterrador pez Diablo Negro, ese famoso animalito con grandes colmillos salidos de su boca, ojos pequeños y con una lámpara colgando de su cabeza, en España gracias a la exploración de un equipo de biólogos.
El Pez Diablo Negro habita a más de 1000 metros de profundidad / Cortesía / + Interesante
Este pez vive en las profundidades abisales del océano, a una gran profundidad de entre los 700 y 1,400 metros bajo el nivel del mar, en lo que se conoce como la zona batipelágica, donde la luz solar no alcanza a llegar. Este histórico avistamiento es considerado algo único y sorprendente, ya que una especie de este tipo no es común encontrarla cerca de la superficie del mar, lo que ha levantado muchas preguntas e intriga.
Es aquí donde podemos entender que gran parte de la fauna marina que habita en tal zona regularmente son especies con cuerpos y formas que no se ven a menudo en zonas más cercanas a la superficie, y que para muchos curiosos resultan aterradores, ya que gracias a algunas imágenes o estudios es como se ha podido saber que la imagen de esta zona del océano está en el lado aterrador que nadie quisiera conocer.
El océano se divide en varias zonas, siendo la batipelágica la más cercana a lo verdaderamente profundo / Cortesía / Fao
Sin embargo, esta no es la parte más profunda del océano, pues si continuamos bajando, no solamente pasaremos la zona del abismo, que es donde se encuentran hundidos los restos del Titanic (3,800 metros), sino que también encontraremos otras embarcaciones como el Bismarck, el cual fue uno de los barcos más famosos de la Segunda Guerra Mundial, que se hundió en 1941 a unos 5,000 metros de profundidad durante una confrontación con la flota británica en el océano Atlántico.
En esta zona, así como en la batipelágica, es común encontrar la bioluminiscencia en algunas especies marinas, ya que no solo forma parte de la fisiología del Diablo negro, sino que también lo encontramos en medusas y peces gelatinosos, así como en crustáceos y moluscos.
El viaje continúa hasta que finalmente hemos llegado al Abismo de Challenger,el cual es el punto más profundo conocido en los océanos de la Tierra, y se encuentra en la Fosa de las Marianas, en el océano Pacífico occidental. Su profundidad extrema, que supera los 10,900 metros bajo el nivel del mar, lo convierte en uno de los lugares más remotos, oscuros y misteriosos del planeta donde evidentemente la luz solar queda en el olvido.
El Titanic se hundió en 1912 y se encuentra a 3,800 metros de profundidad / Cortesía / National Geographic
Esta tenebrosa profundidad, de difícil acceso y rodeada de innumerables enigmas, ha capturado la imaginación de científicos, aventureros y filósofos a lo largo de los siglos, teniendo su inicio en el año 1960 cuando el explorador suizo Jacques Piccard y el piloto estadounidense Don Walsh descendieron hasta el fondo del Abismo Challenger a bordo del batiscafo Trieste, alcanzando un récord de aproximadamente 10,916 metros.
Fue allí donde pudieron observar un asombroso paisaje submarino en el que pudieron recopilar datos científicos y tomaron muestras de la vida marina que habita en estas condiciones extremas, cuya presión supera más de 1000 veces la presión atmosférica a nivel del mar.
No todo terminó ahí, ya que décadas después, el famoso cineasta James Cameron, quien no solo es conocido por grandes joyas cinematográficas como Titanic o Avatar, sino por ese gusto por grandes exploraciones, se tomó muy en serio esta aventura de visitar también estas profundidades del océano.
Así que, sin pensarlo dos veces, inició su plan con la construcción del sumergible Deepsea Challenger, que fue diseñado específicamente para soportar las enormes presiones del fondo marino, y el cual fue el encargado de transportarlo en 2012 a esta zona impresionante.
James Cameron pasó alrededor de tres horas en el fondo del océano, recogiendo muestras y grabando videos, lo que le permitió realizar un detallado estudio de esta zona remota y convirtiendo esta exploración en un fenómeno que demostró que, por primera vez en más de 50 años, alguien había logrado llegar tan profundamente al Abismo de Challenger.
El Abismo de Challenger es lo más profundo del océano, donde abunda oscuridad y especies que soportan vivir grandes presiones / Cortesía / La Brújula Verde
Hasta el momento, no se ha tenido el reporte de otras personas que hayan logrado una exploración a estas zonas profundas del océano, más que nada porque se trata de una actividad muy riesgosa que nadie puede realizar con facilidad, pues se necesita un equipo altamente seguro que pueda permitir la llegada de seres humanos a una de las zonas más impresionantes de nuestro planeta.
Si bien es sabido que en el Abismo de Challenger, el cual supera más de los 10,500 metros de profundidad, habitan especies cuya anatomía los hace vivir de manera normal, sin importar la fuerte presión que hay por debajo, lo cierto es que tanto seres humanos como la fauna de esta zona están propensos a la muerte si se atreven a acercarse a sus zonas contrarias, ya que la presión es un factor importante que influye en la manera en cómo se está acostumbrado a vivir en cada zona del océano.
Con esto nos queda claro que la Tierra es ese lugar que no deja de sorprendernos, pues por más estudios o exploraciones que se hagan, la realidad es que el misterio siempre va a existir, y que, si bien, el Abismo de Challenger tiene lo suficiente para decirnos que es una de las zonas mas aterradoras del mundo, quizá haya otras cosas en su interior o más debajo que aún seguimos sin saber.