El caso de Rachel Barber: su ex niñera acabó con su vida porque estaba obsesionada con ella
La historia de Rachel se convirtió en un recordatorio de que la maldad puede esconderse detrás de una apariencia normal
César González / El Sol del Centro
Y es ahí donde cada pareja es libre de establecer la educación que quiere para sus hijos; algunos lo hacen con mucha atención para que nada les pueda faltar, mientras que otros no se toman muy en serio esta enorme responsabilidad.
Rachel Barber nació en 1984 en Melbourne, Australia. Sus padres la conocían como una chica con un gran futuro por delante, por lo que estar al pendiente de ella era su máxima prioridad. Sus amigos la recordaban como una joven extrovertida y quien era apasionada del baile y el deporte.
La familia Reed confió en ella, pues se había convertido en una persona de confianza y quien logró tener una buena relación con Rachel, por lo que no había nada que temer; sin embargo, lo que nadie sabía es que Caroline tenía una mente retorcida muy bien escondida.
Algo más había llamado la atención, pues entre las páginas se relataba que Caroline admiraba tanto el físico de Rachel, a quien miraba como una dulce niña con piel clara y ojos hipnóticos.
Durante años, mantuvo oculta esta obsesión hacia ella, pues deseaba ser una chica tan atractiva como ella, llevando sus oscuras intenciones a un límite que nadie se pudo imaginar.
Cuando la chica accedió a recostarse, Caroline aprovechó que Rachel había cerrado los ojos para privarla de la vida, escondió su cuerpo en un armario, donde permaneció varios días y, posteriormente, lo trasladó a un cementerio de mascotas.
Aquella tarde parecía normal para los padres de Rachel, pero una vez que la chica no regresó a casa llegando el anochecer, se reportó su desaparición ante las autoridades, quienes no tardaron en encontrar las pistas suficientes para dar con la respuesta.
Tan solo 11 días después de la desaparición, la policía llegó a casa de Caroline, donde la encontraron inconsciente en su dormitorio. Había sufrido un ataque de epilepsia, quizá como un efecto por el estrés vivido por el homicidio.
Además, se encontraron diversos objetos que fueron considerados pruebas contundentes, como cables, el diario de Caroline y dos solicitudes (una para un certificado de nacimiento a nombre de Rachel Barber y otra para un préstamo bancario de 10.000 dólares).
Esto hizo creer a las autoridades que Caroline pretendía hacerse pasar por Rachel para escapar y vivir bajo su nombre en otro lugar. Cuando fue trasladada a un hospital, allí fue arrestada para enfrentar la ley.
El caso conmovió no solo a la familia de Rachel, sino a muchos padres que contratan niñeras para mantener seguro el cuidado de sus hijos. Además, se convirtió en el ejemplo perfecto de que la maldad puede esconderse en cualquier persona sin que nosotros realmente la sepamos.






























