¿Es tu primera marcha del orgullo LGBTIQ+? Checa estas tips para que tu experiencia sea inolvidable
Guía exprés para quienes se estrenan en la marcha del orgullo sin perderse, asustarse o agobiarse
Rebeca Aguilera
Ir por primera vez a la marcha del orgullo puede sentirse como lanzarse al ruedo sin capote. Gente, glitter, banderas, música a todo volumen, besos sin pena y cuerpos libres. Para no naufragar en el mar arcoíris, aquí va una guía exprés para debutantes.
No te vayas en blanco (o sí, pero informado): Saber qué se conmemora, por qué existe esta manifestación y qué luchas están vigentes hará que no digas frases como “¿y esto por qué lo hacen?”.
Vístete como quieras, pero con sentido común: No hay código. De traje, con top transparente, en drag o con jeans, todo cabe. Pero usa calzado cómodo, bloqueador solar, gorra y lleva agua. Ser libre también implica cuidarse. Imprime tu personalidad, para el clima sombrilla, abanico, sombrero, son infaltables.
Cuida tus cosas: Multitud y música son terreno fértil para los amantes de lo ajeno. Mochila al frente, celular con batería y un punto de encuentro por si te pierdes. No confíes en la señal, suele fallar.
Sé respetuoso: No grabes a personas sin permiso, no asumas identidades ni hagas chistes “inofensivos”. Es espacio de celebración, sí, pero también de muchas heridas abiertas.
Prepárate para emociones fuertes: Aplausos a sobrevivientes, lágrimas de quienes marchan por primera vez, pancartas con historias duras y bailes que retan a la tristeza. La marcha puede sanar, confrontar o sacudir.
¿Vas con niños? Excelente, pero prepáralos: No hay censura, así que habrá mensajes explícitos, besos diversos y atuendos provocadores. Si tu familia lo aguanta con naturalidad, será una gran lección de vida.
El miedo es normal, el respeto lo disuelve: Si sientes nervios, recuerda: estás entrando a una comunidad que durante años vivió en la sombra. Hoy grita, baila y se muestra porque por mucho tiempo se le negó.




























