Sin embargo, por más precaución que se tenga, los percances siempre suceden de manera inesperada, y a veces las circunstancias de la vida resultan mucho más extrañas de lo que se pensaba.
Eso fue lo que le pasó a un chico de 19 años mientras se encontraba en un viaje por carretera, sin saber el destino que le esperaría minutos más tarde.
Lo que parecía una noche de diversión se convirtió en una terrible historia sin fin / César González / El Sol del Centro
Cuando planeamos un viaje por carretera, no podemos evitar sentir algo de inseguridad, ya que no solo podemos ser víctimas de la delincuencia a cualquier hora del día, sino también de accidentes que pongan en riesgo la vida de todos los involucrados.
Pese a la variedad de situaciones que se pueden vivir en las carreteras, autoridades o personal especializado en los temas nos dan las indicaciones sobre lo que se puede hacer ante alguna situación que nos haga sentir vulnerables. Es por eso que en muchos lugares hay teléfonos situados a mitad de trayecto para realizar una llamada de emergencia, o bien, una caseta de seguridad para corroborar que el tránsito marche bien.
El chico llevaba una vida tranquila al lado de sus padres, novia y amigos / Cortesía / Missing Person Investigator
Brandon Swanson nació en enero de 1989 en Marshall, Minnesota; lo conocían como un chico aplicado que trataba de vivir su vida de la manera más tranquila posible, logrando así graduarse de la Marshall High School en 2007 para, posteriormente, iniciar sus estudios en aerogeneradores en el campus de la Minnesota West Community and Technical College.
Para mayo de 2008, las cosas en su vida estaban en orden; las clases habían terminado y el momento para disfrutar de las vacaciones era parte de su prioridad. Fue el 13 de mayo cuando Brandon se quedó en la ciudad de Canby en una fiesta, acompañando a su novia.
El chico nació y creció en esta ciudad / Cortesía / Marshall MN Chamber of Commerce
Según algunos de los chicos presentes, Brandon había ingerido bebidas alcohólicas, pero no las suficientes como para ponerlo en un estado de vulnerabilidad. Cuando llegó al momento de irse, Brandon estaba en un estado moderado, lo que le permitió llevar a su novia a casa, para, posteriormente, conducir a Marshall para regresar a casa de sus padres.
Hasta este punto, el reloj marcaba las 2 de la madrugada, la carretera estaba inundada por la oscuridad de la noche y lo resplandeciente de la luna hasta que, en un momento, el chico se había salido de la carretera, cayendo en una zanja de la que no podía sacar su auto.
Preocupado, Brandon llamó a sus padres para informarles lo que había pasado, mencionando que no estaba herido y que fueran a recogerlo. Pese a que era una zona que él no conocía, el chico trató de mantener la calma, teniendo a sus padres al teléfono, quienes salieron de casa para dar con su ubicación.
Su auto había caído a una zanja de la que ya no pudo salir / Cortesía / Historic Flix
Brandon les dijo que regresaría al auto para hacerles señas con los faros en cuanto ellos pasaran cerca de él, pero sus padres no pudieron verle. Cansado de esperar en aquella soledad, el chico les dijo que dejaría el auto abandonado para caminar hacia unas luces que podía ver a lo lejos, haciéndole creer que provenían del condado de la ciudad de Lynd, muy cercana a Marshall.
El chico le dijo a sus padres que lo esperaran en el estacionamiento de un bar en aquella ciudad, manteniéndose al teléfono en todo momento. Cuando el matrimonio aún seguía conduciendo por la carretera, en busca de Brandon, las cosas se tornaron difíciles cuando a las 2:47 de la madrugada, escucharon a su hijo decir de manera impresionante “Oh por Dios” mientras el silencio se apoderaba del momento.
Ante el accidente quehabía tenido, el chico no dudó en pedir ayuda a sus padres / Cortesía / Pixabay
Brian, el padre del chico, le preguntaba qué había pasado, lo llamaba por su nombre, pero el chico no respondía; sus padres terminaron por cortar la llamada y marcar nuevamente al celular, pero Brandon jamás contestó.
Cuando se reportó su desaparición horas después, las autoridades de ambas ciudades comenzaron un operativo de búsqueda por las zonas donde el chico pudo haber estado. Fue así como pudieron hallar el auto abandonado en una carretera en el condado de Lincoln, donde no hubo nada que pudiera ayudar a entender esta desaparición.
Debido a la hierba y la grava que había en esta zona, las autoridades no pudieron concluir qué dirección había tomado Brandon para caminar; pero lo que sí descubrieron fue que los registros de llamadas del chico lo situaban en zonas cercanas a la ciudad de Taunton, a pocos kilómetros de Lynd.
La llamada que había hecho a sus padres arrojó que se encontraba cerca de una torre, donde incluso las autoridades notaron una luz roja que provenía de un almacén en Taunton, lo que les hizo creer que quizá era esa luz la que Brandon había visto en la noche de su desaparición.
Según Brian, el chico, durante la llamada, también le había dicho que, según él, estaba cerca de algún lago, pues por el gran silencio que había pudo escuchar el sonido del agua, por lo que se implementó otro operativo para buscar en ríos cercanos a esta zona, pero no se pudo encontrar nada.
Mapa de las ciudades cercanas a Marshall, destino al que se dirigía Brandon / Cortesía / Wikipedia
Así como en muchos casos más, las teorías no se hicieron esperar aquí, pues los padres de Brandon creen que el chico fue víctima de alguien que lo estaba siguiendo aquella noche, y que la posibilidad de que él muriera ahogado en algún río era muy baja.
Además, el tono de voz de Brandon era la clave para ellos; sí, estaba desorientado por no saber en dónde estaba, pero era consciente de lo que decía y que, después de haber tomado en la fiesta, no estaba en una situación que lo pusiera en peligro.
Han pasado 17 años de esta desaparición y el paradero dl chico sigue siendo un misterio. Muchas personas también creen que Brandon pudo desaparecer voluntariamente, pero lo único que se sabe es que la búsqueda continúa, así como la esperanza de que el chico llegue a casa por su propio pie; es por eso que sus padres dejan encendida la luz de la cochera como señal de que el chico pueda regresar algún día.