Con base en su informe, Frederick dijo que aquel objeto era metálico, grande, tenía luces verdes y viajaba a gran velocidad a 1400 pies de altura. En diversos minutos, lo rodeaba y se desplazaba de forma errática.
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La vida de este joven piloto estuvo llena de altos y bajos / Cortesía / Bao Bao
En el mundo hay muchas personas que adoran viajar en avión, mientras que otras se toman muy en serio esta pasión y estudian carreras afines a ello, donde el tomar el mando de una aeronave o brindar un servicio a pasajeros se vuelve su pan de cada día.
Los pilotos son profesionales altamente capacitados que no solo disfrutan de volar, sino que también asumen una gran responsabilidad al transportar personas y mercancías a distintos destinos. Su formación incluye conocimientos en navegación, meteorología, sistemas de aeronaves y procedimientos de emergencia, además de un riguroso entrenamiento práctico.
Su vida está enfocada en pasar muchas horas en las alturas, en la que a veces no pasan mucho tiempo con sus familias. No hay que olvidar que ellos son seres humanos y que pueden sentir miedo en ciertas situaciones tales como condiciones climáticas extremas, emergencias técnicas o decisiones de último momento.
Como bien se dice, nadie está preparado para cualquier situación que altere la tranquilidad del presente, y este piloto australiano lo vivió en carne propia, pues lo que empezó siendo un viaje común se terminó convirtiendo en un misterio que no se ha podido descifrar después de tantos años.
Frederick fue rechazado dos veces para ingresar / Cortesía / Wikimedia Commons
Frederick Valentich nació en junio de 1958 en Melbourne, Australia, teniendo un gran gusto por la aviación, el cual trató de reforzar solicitando ingresos para la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF), donde fue rechazado dos veces, pero formando parte del Cuerpo de Entrenamiento Aéreo de la RAAF para, posteriormente, volver a intentar estudiar aviación.
Fue en esta etapa académica donde, según compañeros, tenía un rendimiento escolar bajo, es decir, llegó a reprobar materias como licencia comercial, así como se involucró en incidentes aéreos que llegaron a poner en riesgo su preparación como piloto profesional.
El chico mostró un mal desempeño durante su formación / Cortesía / Pixabay
Según sus padres, Frederick era un fiel creyente de los OVNIS, por lo que temía encontrarse uno durante alguna de sus prácticas en las alturas. Pese a que su historial académico era un poco caótico, el chico de tan solo 20 años no se rindió para continuar con su formación, por lo menos como piloto comercial.
El 21 de octubre de 1978 todo cambió, aquél día Frederick había informado que iría a la Isla King para recoger a unos amigos, por lo que su viaje fue autorizado, partiendo del aeropuerto Moorabbin en un Cessna 182, sin llevaba carga ni pasajeros.
Según personal del servicio de vuelo en Melbourne Steve Robey, el joven se comunicaba todo el tiempo para informar su posición y altura; sin embargo, cuando habían pasado 45 minutos de haber iniciado el viaje, el chico reportó que un objeto no identificado lo estaba siguiendo.
Cessna 182, avión en el que viajaba Frederick / Cortesía / Wikipedia
Cinco minutos después de haber informado esto, el chico se reportó diciendo “Está volando sobre mí, no es un avión”, hasta que, de repente, un extraño ruido descrito como “ruidos metálicos, de raspado”, interrumpió la señal hasta no tener contacto más con el piloto.
La Isla King era el destino a donde Frederick iría para recoger a unos amigos / Cortesía / AU Private Tours
Esto, por supuesto, ocasionó un camino de misterios que muchos expertos trataron de encontrarle alguna explicación. Algunos concluyeron que Frederick, posiblemente, se desorientó con sus propias luces mientras volaba hacia abajo y se accidentó.
Otros creen que hasta el mismo chico pudo simular su desaparición, ya que no se olvidaba que Frederick era creyente de los OVNIS, por lo que haber compartido esta información hizo levantar las sospechas de un posible viaje sin rumbo para iniciar una nueva vida o por simple diversión, sin medir las consecuencias que podría traerle.
Además, poco antes de su desaparición, se había estrenado la famosa película “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”, donde un experto recordó que en una de las escenas se escuchaba un diálogo similar que Frederick utilizó durante su reporte.
En esta película hay un diálogo similar como el que utilizó Frederick en su viaje / Cortesía / Cinema Dydime-Dome
Sin embargo, estas no fueron las únicas teorías, pues personas dedicadas a la ufología no dudaron en compartir que Frederick pudo ser secuestrado por un OVNI, o ser llevado a alguna otra dimensión, lo cual explica por qué no se han encontrado rastros de la aeronave en alguna isla.
Pese a que después de su desaparición se desplegaron muchos operativos de búsqueda, no se ha podido encontrar ningún rastro del joven; en el caso de la aeronave, en 1983 se había encontrado una pieza proveniente de un Cessna 182 en la Isla de Flinders, uno de los puntos cercanos donde el chico se esfumó; sin embargo, no se pudo comprobar que realmente perteneciera al avión involucrado.
Tras casi 47 años de esta desaparición, y en este Día Mundial del OVNI, este caso, como muchos más, nos sigue demostrando que el misterio también vaga por los aires. Durante años, hemos escuchado la existencia de estos objetos voladores no identificados, los hemos visto en fotos, dibujos o incluso en videos pixeleados que causan intriga, pero, pese a que haya contenido y hasta testimonios de quienes los han visto, no se ha podido confirmar su total existencia en este mundo.
La desaparición de Frederick Valentich, el piloto australiano que se esfumó en las alturas al mirar, ¿un ovni? - El Sol del Centro | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Aguascalientes y el Mundo