¿La lámpara de lava es realmente de lava? Conoce los materiales que se necesitan para crear una
Uno de los objetos más utilizados por jóvenes para iluminar sus espacios tiene también muchas cosas que contar
César González / El Sol del Centro
Cuando pensamos en una habitación, no evitamos afirmar que se trata de un espacio íntimo donde no solo se duerme, sino que otorga momentos de relajación cuando se escucha música o se ve alguna película.
Y es ahí donde cada quién tiene la libertad de darle vida a través de elementos que lo hagan propio, es decir, nunca pueden faltar los típicos pósters pegados en las paredes, o colores extravagantes en ellas que a veces denotan la personalidad de quien la habita.
Las lámparas de lava son un ejemplo de ello, pues con tan sólo enchufarlas, el ver esa mezcla de formas que hay en su interior, reflejada en el techo y paredes de la habitación, es algo que causa emoción y asombro para aquellos amantes de lo “diferente”.
Pero, ¿te has preguntado alguna vez de qué están hechas estas lámparas? ¿Es realmente lava lo que se encuentra allí dentro?
La respuesta es no. Sus orígenes se remontan al año 1963, cuando el británico Edward Craven Walker decidió inventar un objeto que saliera de lo tradicional y que fuera utilizado como decoración, pero también para iluminar ciertos espacios.






























