¿Por qué no puedes hacerte cosquillas a ti mismo? La ciencia explica cómo es que otros tienen que hacerlo por ti
Incluso hay quienes piensan que engañar al cerebro es la opción pero, ¿es posible esto?
César González / El Sol del Centro
Las cosquillas son descritas como una sensación peculiar que combina una mezcla de placer y ligera incomodidad, generalmente provocada por un toque suave o inesperado en ciertas zonas del cuerpo, como las axilas, los pies o el cuello.
Además, esto significa que dicha combinación de sorpresa, posible amenaza y respuesta emocional provoca una risa involuntaria que forzosamente puede darse cuando alguien ajeno tiene un contacto con tu cuerpo.
Sin embargo, por más que tú trates de hacerte cosquillas, la respuesta no será la misma, ya que tu cerebro predice perfectamente la sensación y la suprime antes de que llegue a generar la respuesta de cosquillas.
Por eso, si al momento en que estás leyendo esto te surge la curiosidad de hacerte cosquillas, no activas la respuesta de cosquillas porque no hay sorpresa ni amenaza percibida, y eso tu cerebro de manera automática lo descarta.
El ejercicio consistía en que los participantes realizaban una acción voluntaria como presionar un botón o mover una palanca (que agitaba un dispositivo que tocaba su piel), pero con un retraso muy breve entre la acción y el toque.
Gracias a esto se demostró que la clave de las cosquillas está en lo inesperado, por lo que incluso nuestro propio cuerpo puede engañarnos y provocar esa sensación siempre que logremos romper la predicción que hace el cerebro.































