¿Por qué nos conmueve Punch? La historia del monito que surfea con la empatía de los internatuas
Entre la rabia y la ternura, internautas reaccionan al fenómeno causado por un mono bebé en Japón
Entre la rabia y la ternura, internautas reaccionan al fenómeno causado por un mono bebé en Japón

Delfino Aguilera
Hay tres olas del fenómeno Punch
Punch, un bebé macaco japonés del zoológico de Ichikawa, Japón. Nacido en julio del año pasado y rechazado por su madre, genera una relación curiosa de apego con un peluche sustituto. Aparecen fotografías y vídeos del simpático animal y el peluche que prontamente se popularizan en redes sociales.

El bebé macaco comienza lentamente a socializar con sus compañeros del zoológico. Se presume ya ser aceptado por la manada, por lo que, al parecer, se va separando tanto de sus cuidadores como de su peluche. Aparecen vídeos de otro animal de la misma especie acicalando a Punch; signo de cuidado que se realiza con la intención de eliminar suciedad y parásitos.
Aparece un nuevo video donde un macaco se acerca rápidamente a Punch, lo toma con sus dos manos para jugar a algo muy parecido a un avioncito, pero más violento, pues lo arrastra mientras el pequeño Punch patalea en un intento de zafarse de su victimario. Finalmente se libra del castigo y sale corriendo a refugiarse entre los brazos de su viejo amigo: su muñeco de apego
Ante lo sucedido, en redes sociales aparecen comentarios de solidaridad y empatía ante el pequeño mono. Es fácil sentir condolencia por una criatura tan tierna. Internautas lanzan comentarios de ternura y enojo ante las diferentes olas de noticias alrededor de él.
Pero, ¿por qué nos causa tanta conmoción? La empatía es una emoción evolutiva que nos guía sobre la necesidad de auxilio ante nuestros similares. Si vemos que alguien se dobla el tobillo, vamos en su auxilio por una suerte de comprender qué está sintiendo esa persona y qué necesita; de ponernos en sus zapatos.

Hay, sin embargo, distintos niveles de empatía que dependen de qué tan símil consideremos al objeto de nuestra emoción. Solemos ser más empáticos con aquellos que son más similares a nosotros. Solemos ser más empáticos con las personas que son de nuestra familia, de nuestra cuadra o colonia, ciudad o país.
No importa si te gusta o no el fútbol, en un partido de México contra cualquier selección, se tiene la esperanza de que la selección, la nuestra, saiga airada ante el triunfo.

Además, solemos empatizar también con aquellos que consideramos indefensos… No nos sorprende que, al ser tan similares a los simios y verlo indefenso y solitario podamos despertar nuestro más instintivo y primitivo sensor de empatía; querernos lanzar dentro de la pantalla y hacer por el pequeño animal lo que nos gustaría que alguien más hiciera por nosotros en caso de estar en su situación…
Tal vez por eso esta historia nos atrapa tanto, porque en el fondo habla de nosotros mismos y de la manera en que seguimos respondiendo, como especie, al llamado de cuidar y ser cuidados.
En comparación con el año pasado, paquetes vacacionales y tours carreteros registrarán un incremento