Tendenciasmiércoles, 18 de marzo de 2026
¿Sabías que las jacarandas del Jardín de San Marcos tienen una historia que conecta Japón con Aguascalientes?
Pétalos de jacaranda cubren el suelo, símbolo de renovación y esperanza
Delfino Aguilera

Si hay una imagen que define la primavera en Aguascalientes, es la de los pasillos del Jardín de San Marcos cubiertos por una alfombra lila de pétalos de jacaranda, donde alrededor de veinte ejemplares con más de cincuenta años de antigüedad embellecen este icónico espacio, creando una estampa que locales y visitantes esperan con ansias cada año.
Pero la historia de cómo este árbol sudamericano llegó a convertirse en parte esencial del paisaje hidrocálido es tan fascinante como su propia floración, y se remonta a principios del siglo XX con un protagonista inesperado: Tatsugoro Matsumoto, un inmigrante japonés experto en jardinería que llegó a México en 1896 y trabajó para la élite porfiriana diseñando jardines, llegando incluso a encargarse de los arreglos florales en el Castillo de Chapultepec por petición de Porfirio Díaz y su esposa Carmelita.
La versión más conocida cuenta que en la década de 1920, el presidente Álvaro Obregón, aunque otras fuentes mencionan a Pascual Ortiz Rubio, quedó maravillado por los cerezos en flor de Washington D.C. y quiso algo similar para la Ciudad de México, por lo que solicitó al gobierno japonés árboles de cerezo, pero consultaron a Matsumoto, quien explicó que el clima de la capital mexicana no permitiría que florecieran adecuadamente, pues requieren un cambio de temperatura más brusco entre invierno y primavera.

Como alternativa, Matsumoto propuso plantar jacarandas, árboles que había introducido desde Brasil y reproducido en sus invernaderos, argumentando que el clima era apropiado y que la flor duraría más tiempo debido a la falta de lluvias en esa temporada, una visión que resultó un éxito rotundo.
Este acierto llevó a las jacarandas a poblar Paseo de la Reforma, la Alameda Central y la colonia Condesa, extendiéndose después por todo el país hasta llegar a Aguascalientes, donde encontraron un clima templado ideal para su desarrollo. Hoy, además del Jardín de San Marcos, hay otros sitios emblemáticos donde estos árboles lucen en todo su esplendor, como el tradicional Jardín de las Jacarandas junto al Teatro Morelos, el Complejo Tres Centurias y diversos parques y avenidas de la ciudad.
En Aguascalientes, las jacarandas comienzan a florecer entre marzo y abril, aunque algunos años el espectáculo se adelanta, y es tal su importancia que incluso el diseño de la Feria de San Marcos se ha inspirado en estos árboles, como ocurrió con el cielo tejido instalado en la calle Carranza.
Más allá de su valor estético, la jacaranda ha trascendido lo meramente ornamental para convertirse en un símbolo cultural en Aguascalientes, que representa renovación y esperanza con la llegada de la primavera, así como resiliencia y cambio positivo por su capacidad de adaptación y su transformación anual.

Además de su valor estético y simbólico, la jacaranda aporta beneficios concretos al entorno urbano, pues es un árbol resistente con capacidad para limpiar el aire y mejorar la calidad ambiental, y su gran adaptación le ha permitido prosperar en climas y suelos muy diversos, desde regiones subtropicales hasta áreas semiáridas como la nuestra.
Lo que comenzó como la visión de un jardinero japonés terminó por convertirse en un espectáculo visual que cada año enamora a los hidrocálidos, y la próxima vez que pasees por el Jardín de San Marcos o el Jardín de las Jacarandas y veas un manto de pétalos lilas cubriendo el suelo, recuerda que no solo estás contemplando belleza, sino también un pedazo de historia que une a México, Japón y Sudamérica, porque como bien dice el saber popular, la hoja de la jacaranda simboliza un renacimiento audaz, y en Aguascalientes, cada primavera renace la magia.