¡Un sabor que no se deja de disfrutar! Esta es la increíble historia del chicle y su impacto en nuestra vida
El deseo por comer una pequeña golosina para disfrutar de un agradable momento es algo que no puede faltar
César González / El Sol del Centro
Muchos de estos dulces solían ser chocolates, paletas, papitas o churros o cualquier otra golosina que pudiera darnos ese rato de satisfacción, donde incluso se lograba compartir con hermanos o amigos.
Hay uno en especial que no podía faltar, y no solo como un tipo de postre antes o después de la comida, sino un pequeño “amigo” que puede ser disfrutado en cualquier parte del día: El chicle.
Más allá de las anécdotas que esa golosina nos haya dado alguna vez en la vida, ¿te habías preguntado qué historia hay detrás de ella? Porque aunque no lo creas, sus orígenes se remontan en nuestro continente.
Fue allí donde se dieron cuenta de que esta sustancia gomosa, conocida como chicle, no solo se masticaba por su sabor, sino que también tenía fines de higiene bucal, rituales y como propiedades medicinales.
En su momento, se pensaba que este producto se iba a comercializar de una manera tan popular, pero la realidad fue otra, ya que no logró mantenerse esa esencia que, tras siglos de haberse inventado, pretendía encantar a quien lo consumiera.































