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Tendenciasviernes, 14 de noviembre de 2025

Tres personas que engañaron a la muerte, pero que murieron días después; sí, así como en Destino Final

Aunque no lo creas, esta famosa saga de terror también se vio reflejada en situaciones de la vida real

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César González / El Sol del Centro

Hilda Yolanda Mayol

El 11 de septiembre de 2001 quedará en la memoria de millones de personas en el mundo, pues fue el día en que las Torres Gemelas sufrieron un atentado que dejó como saldo miles de personas sin vida.

Muchas más lograron sobrevivir al evacuar los edificios a tiempo; entre ellas, Hilda Yolanda Mayol, una joven madre que trabaja en un restaurante de la planta baja del World Trade Center 1.

Para ella, el salir viva de una tragedia mundial como esta era una historia digna de presentarse en cualquier medio; sin embargo, si hay un destino escrito para cada ser humano, el haber burlado la muerte le costó caro.

Fue tan solo dos meses después, el 12 de noviembre, cuando Hilda abordó el vuelo 587 de American Airlines, junto a sus dos hijas, con destino a República Dominicana para visitar a la abuela, sin imaginar que el avión se estrellaría minutos después de haber despegado en Nueva York.

Todos los tripulantes perdieron la vida, dejando un trago amargo para quienes aún se recuperaban de los atentados del 11 S, pero también a los familiares y amigos de Hilda.

Jessica de Lima Rohl

En enero de 2013, Jessica de Lima, de 21 años, pensaba disfrutar su noche en la discoteca Kiss en Santa María, Brasil como cualquier chica de su edad. Estaba más que arreglada y lista para adueñarse de la pista de baile, pero una llamada de su novio Adriano la detuvo.

El chico le pidió que no fuera, ya que tenía deseos de verla para disfrutar un plan diferente esa noche. La chica accedió sin saber que aquella llamada la salvaría de haber muerto en un incendio provocado por el uso de fuegos artificiales a mitad del espectáculo.

David Furr

¿Pensaste que los accidentes de avión se habían terminado? ¡Pues no! El 13 de diciembre de 1977 parecía un día normal y esperado para el equipo de baloncesto Purple Aces, quien viajaría de Evansville a Tennessee para disputar un partido trascendental.

El vuelo parecía estar en orden hasta que se presentó una falla que desencadenó un trágico final: el avión se estrelló, arrebatándole la vida a sus 29 pasajeros.

De manera sorpresiva, semanas después de la tragedia, David y su hermano murieron atropellados por un conductor ebrio, creando una imagen aterradora para muchos de sus conocidos y fans, pues con David, los Purple Aces ya habían terminado su legado en este plano existencial.

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