Rocío Godínez
León, Gto.- Una de las fiestas patronales más importantes de León, es la de la Loza de Los Padres, quienes veneran al Niño Dios como su santo patrono y con ello, las festividades de Navidad toman un mayor significado en esta comunidad rural, ya que además, en esta temporada regresan sus migrantes para pasar las fechas decembrinas con sus familias.
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La celebración central es en el Templo de la Exhacienda de la Loza de los Padres y el día 25 de diciembre, acude gente de todas partes para agradecerle o pedirle sus milagros, favores recibidos o simplemente por fe.
La celebración del Niño Jesús se realiza durante tres días, el 24, 25 y 26 de diciembre. El programa inicia con un recorrido en un carro alegórico por todas las calles de la comunidad a manera de procesión.
Aquí cada año se hace la fiesta...
“Hay danza, torito, música y viene mucha gente de muchas partes, el 24 de diciembre es la procesión, el Niño Dios recorre todas las calles y cuando se termina, comienzan a instalarse todos los puestos de comida, de juegos, de antojitos, pan y esa es la tradición”, contó Alberta Rocha Andrade, mientras colocaba el papel picado en la entrada de la comunidad, para dar la bienvenida a los visitantes.
Para los habitantes de Loza de los Padres, celebrar al Niño Dios les causa emoción, les genera orgullo y agradecimiento, y al mismo tiempo, les arraiga el sentido de pertenencia a su comunidad.
58 años de fe viva
Los habitantes de Loza de los Padres cuentan que desde hace 58 años una monja, quien tenía familiares en Loza de los Padres, donó al Niño Dios para que se le venerara en esta comunidad. Desde entonces, cerca de 70 mil personas acuden en estas fechas para visitar al también llamado “Niño Dios de la confianza”.
Un hacendado del lugar conocido como Don Froilán es quien comenzó con la celebración al Niño Dios el día 25 de diciembre. Aunque él ya falleció, su legado continúa y la tradición está más viva que nunca.
Tres días de fiesta
Al paso de los años, la festividad ha sufrido algunas modificaciones, entre ellas la duración, pues antes solo había actividades un día y ahora son tres días, en los que acuden miles de fieles a pedirle un milagro o agradecer los favores recibidos.
El programa inicia con un recorrido en un carro alegórico por todas las calles de la comunidad a manera de procesión. Varias bandas locales amenizan la caravana, que es encabezada por los sacerdotes de la comunidad.
Altar de cera
En una camioneta es montado un templo de cera que hacen artesanos de Salvatierra, que desde semanas antes acuden a repararlo. Viajan desde allá para hacerlo en el mismo recinto religioso de Loza de los Padres.
El pequeño templo, mide poco más de metro y medio de altura y de ancho tiene la misma medida. Pequeñas flores de cera conforman poco a poco esa pieza que es única y que permanece en la capilla durante todo el año.
El vestido del Niño Dios anualmente es fabricado por una familia de Jalpa de Cánovas, del municipio de Purísima. Este año, al igual que el anterior, el traje fue en color blanco.
La fiesta y la vendimia
Durante los tres días, en la calle principal de la comunidad se instalan cientos de puestos de comida, dulces típicos, juguetes, ropa y demás enseres. En el patio de la ex hacienda se instalan los cuatro castillos que son quemados durante el 24, 25 y 26 de diciembre.
Por el día hay danza, torito y bandas de viento. Por la noche, los escenarios son ocupados por las bandas de la comunidad y otros lugares cercanos que tocan totalmente gratis.
Las agrupaciones son Banda Hermanos López, El Bronco y su Banda, Banda Tronadora y Banda Elegida, entre otras.
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Visitantes de todo el estado
La fiesta no es sólo para los habitantes de Loza de los Padres, pues también acuden personas de Duarte, San Juan de Otates, Las Coloradas, El Tecuán, Ladrilleras del Refugio, San Carlos la Roncha, La Herradura, Comanjilla, entre otras.
Además, reciben visitantes de Silao, Romita, San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón y Manuel Doblado.