Cautivo y Pescaditos de Oro: Marcas guanajuatenses que fusionan folclore, arte e identidad
Cautivo se ha convertido en una firma que mezcla arte virreinal, historia y collage digital, con su marca hermana Pescaditos de Oro han llegado a museos, celebridades mexicanas y boutiques en distintos países
Mary Elenne Castro Mares
Presencia en museos
“A veces ni sé cómo llegó el catálogo tan lejos”, recordó Carlos, consciente de que la marca ha viajado incluso más que él.
También aparece en algunos módulos de aeropuertos, por ejemplo en el Aeropuerto Internacional de Cancún y en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
“Todo lo que hago tiene un porqué, no es porque se vea bonito. Trato de contar una historia en cada diseño”, explicó.
Esa acumulación de símbolos, influencias y estudios —desde arqueología mexicana hasta historia del arte— terminará definiendo la fuerza narrativa de Cautivo.
Acercamiento con artistas
“Nuestro acercamiento fue por Ana Martín; se portó súper bien con nosotros y nos hizo mucha promoción”, contó Carlos.
Aunque nunca llegaron a conocerse en persona, la actriz compartió videos de la marca y mantuvo comunicación constante a través de su representante.
“Hablábamos por teléfono, pero nunca nos vimos. Y cuando estuvo hace poco en Irapuato no pudimos ir”, recordó.
“Nos dijeron: ‘Nos encanta lo que hacen, queremos invitarlos a participar con nosotros’”.
“Ella no solo da el pescado, enseña a pescar, y eso es una herramienta para todos ellos”, contó Carlos.
“Me dijo: ‘Me encantó, están hermosas’. Era muy divertida, muy simpática y muy sencilla”, relató.
La actriz lo invitó a su casa y desde entonces surgió una relación cercana: “Siempre usaba todo lo que le regalaba. Me impresionaba que alguien que admiro, realmente lo usara”.
“Nos han invitado hasta sus casas. Eso es lo raro, porque mucha gente les manda cosas, pero no a todos los invitan a pasar”, dijo Carlos.
“Me gusta platicarles la experiencia, que conozcan que no todo es tan fácil. Para llegar ahí hay un camino complicado”, dice.
“Ya estamos en muchos puntos de venta, pero compartidos. Creo que la marca da para una tienda sola”.
Ruta nacional e internacional
Uno de los episodios más inesperados y significativos en la historia de Cautivo ocurrió en Uzbekistán. El viaje comenzó como una curiosidad cultural.
“Tiene poco que ubiqué dónde estaba, y me empecé a empapar de todo lo que había”, recordó.
Él seguía su trabajo desde hacía tiempo, pero jamás imaginó que aquel viaje los pondría frente a frente. “No creo que me la vaya a encontrar”, pensó cuando decidió visitar su boutique, casi como un gesto simbólico.
Pero ocurrió. Cuando entraron a la tienda, Kamola bajó de la parte superior del local y, en un giro que parecía sacado de una anécdota improbable, habló español.
A partir de ahí, la conversación fluyó con naturalidad. Carlos le mostró su trabajo y Kamola reaccionó con entusiasmo. “Deberíamos hacer algo”, le dijo sin rodeos tras ver sus piezas.
“Quiero que Cautivo sea un referente, no del diseño mexicano en el mundo, pero sí en Guanajuato. Aquí es donde empezamos y aquí debe cimentarse”, concluyó.
Pescaditos de Oro: la joyería artesanal que transforma la tradición en color y forma
“Llega la pandemia, hay una necesidad de crear algo y de vivir de alguna manera”, recuerda Daniel.
Así empezó, moldeando arcilla, bordando, hilando y dejando que la creatividad lo guiara sin una línea estricta.
La idea nació de una necesidad inmediata: Carlos necesitaba accesorios para las bolsas que empezaba a fabricar, y Daniel ofreció hacer unas muestras.
La inspiración de Daniel viene, sobre todo, de lo cotidiano y cercano: “Mi madre siempre usaba colores, texturas y cosas grandes. Esa es la manera en la que me inspiro; trato de transferirlo a cada pieza que hago”, explicó.
“Fue un gran éxito y los números se dispararon; empezaron a preguntar quién era el diseñador, dónde podían comprar los productos”, recordó.
“Para mí es muy gratificante que mis piezas sean aceptadas por alguien que cura arte y que entre muchos proveedores voltean a ver lo que hacemos”, comentó.
Este logro no solo valida la calidad de sus creaciones, sino también su compromiso con la tradición artesanal mexicana.
“Creo que sí hay mercado para crear cosas de calidad y específicas, y la gente lo valora”, aseguró Daniel.
“Siempre queremos llegar a las personas ideales y acercarles un pedacito de arte, de folklore, de lo hecho artesanalmente”, concluyó.

































