Un negocio familiar con 20 años que mantiene viva la herencia gastronómica con productos frescos y elaborados desde cero
Con tres sucursales y más de 20 años de experiencia, la Durería Pérez ofrece chicharrón, papas y frituras frescas elaboradas artesanalmente, consolidándose como un negocio familiar de tradición en Guanajuato
Miguel Martínez
Bajo el liderazgo de Don Plácido Pérez y su hijo, Carlos Javier, este proyecto se ha vuelto una parada obligada para quienes buscan el verdadero sabor de la botana guanajuatense. Carlos Javier recuerda con orgullo los inicios del negocio:
“Nosotros comenzamos desde cero, con mucho esfuerzo y dedicación. El chicharrón lo elaboramos desde que llega el cuero crudo hasta que se convierte en el producto final”.
Esa filosofía de no saltarse pasos es la que garantiza la frescura que los clientes ya reconocen.
Actualmente, la Durería Pérez tiene presencia en tres puntos estratégicos: la matriz en el bulevar Euquerio Guerrero, una sucursal en la entrada de Las Teresas y otra en Yerbabuena. En cualquiera de ellas, el producto es del día.
“Diario se elabora el chicharrón, las frituras y las papas. Todo está fresco y preparado con dedicación”, afirma Carlos Javier.
Pero la oferta no termina con el chicharrón; la familia también prepara cueritos encurtidos, patas y orejas de puerco siguiendo técnicas tradicionales.
“Es un negocio familiar en el que todos participamos, desde la elaboración hasta la atención al cliente”, comenta Don Plácido Pérez, fundador y actual dueño.
Las papas doradas son otro de los pilares del negocio. Se preparan cada mañana ofreciendo una alternativa auténtica frente a las botanas comerciales.
La historia de la Durería Pérez es un legado vivo; Don Plácido aprendió el oficio desde joven, conocimiento que hoy es el motor de su familia.
“Mi papá ya conocía el manejo del producto desde que era joven. Hoy seguimos con la misma pasión y compromiso”, expresó Carlos Javier.
El negocio ha crecido en estructura, pero no ha perdido su trato humano.
“Aquí los esperamos, todo está fresco y hecho con dedicación. Las puertas siempre están abiertas”, asegura la familia Pérez, quienes invitan a los capitalinos a visitarlos en sus distintas sucursales.


























