La mirada de un camillero cinco años después de la pandemia
Entre el miedo al contagio, la falta de recursos y el agotamiento extremo, su testimonio refleja lo que dejó la crisis en el personal médico durante la pandemia por Covid-19
Entre el miedo al contagio, la falta de recursos y el agotamiento extremo, su testimonio refleja lo que dejó la crisis en el personal médico durante la pandemia por Covid-19

Mary E. Castro / El Sol de León
Mary E. Castro
Han pasado cinco años desde que la pandemia de Covid-19 cambió la historia del mundo y puso a prueba los sistemas de salud. En México, miles de trabajadores médicos enfrentaron la crisis con escasos recursos, largas jornadas y el miedo constante al contagio.
Tal es el caso de Alejandro Martínez Bucio, camillero en el Hospital Comunitario de Las Joyas, quién recordó aquellos días como una experiencia que marcó su vida en todo los ámbitos.
Había demasiado estrés, veías mucha gente realmente mal”, relató Alejandro. En su labor diaria, trasladando y movilizando pacientes, estuvo en contacto constante con el virus. La incertidumbre lo acompañaba en cada jornada: “Estabas con el temor de decir: ‘¿Y si ya no salgo de aquí? ¿Y si llego a fallecer?’Con una familia en casa, la preocupación se multiplicaba
El regreso al hogar después de cada turno se convirtió en un ritual de protección. Antes de entrar, en la cochera su esposa le dejaba una bolsa con ropa para que se cambiara, luego se dirigía a bañarse, para que posteriormente pasara tiempo en familia aunque tomaba su distancia.
“Me alejé un poco de mis hijos por miedo a contagiarlos”, confesó. La distancia con su familia, sumada a la presión del trabajo, hizo que la pandemia fuera aún más difícil de sobrellevar.

Para Alejandro los momentos más críticos de la pandemia estuvieron marcados por la desesperación de ver morir a pacientes diariamente y la impotencia ante la falta de recursos.
No nos dábamos abasto. No había ventiladores, no había medicamentos, no había personal suficiente
A pesar de ello, el trabajo en equipo se convirtió en su principal fortaleza. “Éramos todos un equipo: médicos, enfermeros, inhaloterapeutas... Veíamos lo que estaba pasando y nos apoyábamos”, mencionó.
Sin embargo, la falta de insumos y la lenta respuesta gubernamental dejaron cicatrices en los trabajadores de la salud, muchos de los cuales también se enfermaron o perdieron a seres queridos.
Con el paso del tiempo, Alejandro reconoció que la pandemia dejó aprendizajes importantes.
Nos enseñó a vivir el día a día, porque no sabes en qué momento puedes llegar a faltar
En cuanto al sistema de salud, consideró que hay avances en la capacitación del personal, pero sigue habiendo carencias en material médico. “Sí estamos más preparados, pero todavía falta mucho en cuestión de insumos”, admitió.
Además, la crisis sanitaria dejó una huella profunda en la salud mental del personal médico.
Nos impactó a todos. A veces ves noticias de nuevos brotes en otros países y te preguntas: ‘¿Y si vuelve? ¿Y si esta vez no corro con la misma suerte?’

Alejandro comentó que una de las mayores enseñanzas de la pandemia es la importancia de la prevención. “Si estás enfermo, usa cubrebocas y evita el contacto con la gente”, recomendó. También cree que la sociedad debe aprender a ser más cuidadosa en su día a día para evitar crisis similares.
A cinco años de la emergencia sanitaria, el sector salud ha cambiado, pero el recuerdo de aquellos días sigue presente. Para Alejandro, el compromiso sigue intacto, pero la experiencia lo marcó para siempre: “Es algo que quedó muy grabado, en lo profesional y en lo personal”, concluyó.