Dahlia de la Cerda presenta “Medea me cantó un corrido” en la FENAL 2025: una voz desde los márgenes que resuena en la literatura mexicana
Mary E. Castro / El Sol de León
Durante su intervención, la autora originaria de Aguascalientes habló sobre cómo esta obra nace de la necesidad de narrar las experiencias de mujeres y personas gestantes que viven en condiciones de vulnerabilidad extrema.
Temas como el aborto, la violencia de género, la maternidad y el reclutamiento forzado por el crimen organizado se entrelazan en esta novela de tono crudo y profundamente humano.
La también activista y fundadora de Morras Help Morras, habló sin tapujos sobre el origen de su libro: “Lo que más hago en mi vida es acompañar abortos. Monitoreo, doy información, envío medicamentos... desde 2013”.
En un tono íntimo y combativo, la autora narró cómo la historia de Paulina la vivió en carne propia: un aborto avanzado, con una adolescente tranquila, casi ajena al dramatismo.
Entre risas por la cotidianidad del barrio y la crudeza de la realidad que viven millones de mujeres en México, la escritora dejó claro que escribir sobre aborto es una forma de desestigmatizarlo.
Dahlia mencionó que, aunque la sociedad tiende a minimizar o ignorar el tema, la interrupción del embarazo es una realidad cotidiana y muchas mujeres lo viven en silencio, sin poder compartirlo por la vergüenza o el juicio.
A través de sus relatos, Dahlia invita a la reflexión sobre cómo la sociedad debe repensar la justicia y la responsabilidad en la vida de los jóvenes, buscando soluciones más humanas que castigadoras.
En contraste, en Francia, el interés no se centró en las violencias de género, sino en el folclore: “¿Cómo que el chupacabras? ¿Y San Judas Tadeo? ¿De verdad hay gente que adora a la muerte?”, le preguntaban fascinados.
Cada país ha impreso su propio sesgo cultural a la hora de interpretar y presentar el libro. En Italia, una catrina en la portada condicionó la lectura hacia lo meramente “mexicano”.
Sobre el proceso de traducción, en otras lenguas optaron por conservar expresiones en español, dejando el sabor local del lenguaje.
Esa riqueza lingüística sólo se puede disfrutar en México; en otros lados queda la anécdota
El conversatorio también abordó un tema inevitable: la censura. Dahlia reconoció que ese temor existe, sobre todo por los recientes intentos de silenciar expresiones culturales incómodas.
“Hay un grupo que llama ‘la secta del Bienestar’, que pide que se me censure. Dicen que si se censuran los narcocorridos, lo que sigue son los libros. Pero curiosamente sólo piden que me censuren a mí”.
Con su característico humor y crítica filosa, cuestionó la lógica de censurar una obra literaria sin considerar la vasta tradición de literatura del narco en México.
Si me censuran a mí, tendrían que censurar a Elmer Mendoza y a casi toda la literatura del norte
Al final, Dahlia reafirmó que su intención nunca fue encajar en una idea exportable ni suavizar el contenido para agradar sensibilidades extranjeras con su libro “Medea me cantó un corrido”.


























