De Michoacán a Guanajuato la historia de una curandera que nunca se rindió
Desde hace décadas, Aurora atiende un puesto de hierbas medicinales en el Mercado Hidalgo, en Guanajuato capital, donde combina sabiduría ancestral, medicina naturista y resistencia de vida para ayudar a generaciones enteras
Miguel Martínez
La vida no le fue sencilla; su negocio se incendió dos veces y, en lugar de apoyo, recibió burlas.
“Nadie me ayudó, al contrario, hasta se burlaban… da coraje que se burlaban de ti”, dice con voz que mezcla tristeza y dignidad.
La raíz de su conocimiento proviene de su abuelita, quien le enseñó a ser curandera y partera: “La que me enseñó fue mi abuelita… ella me enseñó cómo trabajar las hierbas”, explica.
Sin estudios formales, se reconoce como analfabeta, pero con un conocimiento práctico y ancestral que ha levantado a muchos enfermos.
Siguen la tradición
Y es que detrás de cada bolsita de raíz o cada compuesto para el riñón, hay más que un remedio: hay una vida entera dedicada a servir.























