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Localdomingo, 1 de febrero de 2026

La tradición de los tamales, un legado familiar que sigue vivo en el centro de León

La venta de tamales en el centro de León es más que un negocio, es una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.

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Mary Elenne Castro Mares

Una tradición que sigue viva

“Tengo 38 años y llevo 16 años vendiendo por mi cuenta aquí en el Centro, pero esta tradición viene de mis papás desde hace casi 50 años. Gracias a Dios es un negocio que nos da estabilidad gracias a la venta de tamales, dijo.

El Día de la Candelaria y el valor de los tamales

El Día de la Candelaria, celebrado cada 2 de febrero, tiene origen católico y recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo después de Navidad. En México, esta fecha se ha asociado con la costumbre del consumo de tamales, vinculando la tradición religiosa con la vida cotidiana de las familias.

Esta tradición dicta que quien encuentra la figura del Niño Dios en la Rosca de Reyes, partida el 6 de enero, debe invitar tamales el 2 de febrero. Esta práctica fortalecía la convivencia familiar y comunitaria, aunque con el tiempo ha comenzado a perder fuerza.

Ya no es tan fuerte la tradición de que al que le sale el Niño Dios compre los tamales, eso se ha ido perdiendo”, dijo.

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Raíces familiares y contexto histórico

La historia de Clasca Morales en la venta de tamales comenzó cuando llegaron a la ciudad de León procedentes del estado de Puebla. Ricardo señaló que cuando su familia llegó a la ciudad, él tenía apenas un año de edad.

Sus padres se dedicaron desde entonces a distintos oficios relacionados a la venta de comida. Su padre vendía tacos y, con el tiempo, abrió varios negocios, integrando a sus hijos como ayudantes desde temprana edad, lo que permitió que el conocimiento se transmitiera dentro del núcleo familiar.

Yo tengo el conocimiento de que cuando llegamos aquí a León yo venía de un año y ya tiene casi 50 años esta tradición”, expresó.

“Mis papás llegaron a León porque una hermana de mi mamá llegó primero, luego mi papá se vino y empezó a poner negocios; nosotros crecimos ayudándole”, expresó.

El aprendizaje del oficio

El proceso de aprendizaje no fue inmediato ni por gusto. Ricardo relató que en un inicio no se sentía atraído por la venta de tamales, ya que se identificaba más con las labores del hogar y el cuidado de sus hermanos.

Con el tiempo, al involucrarse más, decidió tomar en serio el negocio, buscando hacerlo de la mejor manera posible. Este esfuerzo fue reconocido por su madre, quien depositó mayor confianza en él.

“Al principio no me gustaba, yo ayudaba más en la casa y con mis hermanos, pero después entendí que si lo hacía, tenía que hacerlo bien”, afirmó.

Puntos de venta y presencia en la ciudad

Los puestos familiares se encuentran ubicados en el Hospital Aranda de la Parra, en la esquina de calle Hidalgo enfrente de Catedral-Basílica Metropolitana de Nuestra Madre Santísima de la Luz, lo que refleja una presencia en zonas de alta afluencia.

Además, prepara tamales oaxaqueños de pollo, costilla y rajas con queso, así como bebidas tradicionales como champurrado de chocolate, cajeta con leche, café con crema y té de canela, los cuales ofrece de manera regular.

La venta se realiza principalmente por las mañanas, horario en el que concentra toda su actividad comercial, manteniendo un esquema de trabajo estable y organizado.

Aquí está mi estabilidad, aquí está mi negocio

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