El rostro de la escasez de sulfuro de sodio ¿Cómo están sobrellevando las tenerías el desabasto?
El sector de la curtiduría enfrenta incertidumbre por falta de este químico para el procesamiento de cuero, buscan soluciones sin comprometer calidad ni plantilla laboral
Mary Elenne Castro Mares
León, Gto.- La industria curtidora de Guanajuato atraviesa una de sus pruebas más duras. La escasez del sulfuro de sodio, químico indispensable para la transformación del cuero, ha provocado incertidumbre en la producción, en el área comercial y toma de decisiones difíciles en la operación de las empresas.
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Cómo Bader Split ha sorteado la crisis del curtido
Aunque la crisis por el desabasto de sulfuro de sodio ha golpeado con fuerza al sector curtidor de León, no todas las empresas se han visto afectadas con la misma intensidad.
En medio del caos, algunas han logrado mantenerse a flote gracias a su estructura operativa y a la previsión en sus inventarios. Tal es el caso de Bader Split, una empresa especializada en piel automotriz de alta gama, que abastece a marcas premium.
Jorge Sepúlveda, gerente de la firma, explicó que el origen del problema radica en un siniestro ocurrido hace aproximadamente dos meses. La interrupción de su operación generó un fuerte desabasto que dejó a muchas tenerías en aprietos.
Nosotros no somos curtidores directos, entonces maquilamos en tenerías. Al que le afecta es al dueño de la teneríapuntualizó Sepúlveda.
A pesar de no realizar el proceso de curtido internamente, Bader ha sentido los efectos de la crisis de forma indirecta, ya que muchas de las tenerías con las que trabajan han tenido que disminuir su ritmo de producción o buscar nuevas soluciones para continuar operando.
Los curtidores están utilizando el material que tenían en inventarios y están tratando de desarrollar nuevos productos para suplir este químico
Afortunadamente para Bader, contaban con suficiente cuero en existencia cuando ocurrió el siniestro, lo que les permitió continuar con su producción sin mayores interrupciones.
“Sí, teníamos suficiente material. Entonces, por ese tema, no nos ha afectado”, indicó el gerente. Sin embargo, sí han notado una baja en el flujo de trabajo. “Sobre todo en volúmenes. Ahorita no pueden curtir volúmenes tan altos. Hay tenerías que redujeron hasta un 50% su producción”, explicó.
En cuanto al panorama general por ser proveedor del sector automotriz, Sepúlveda lo consideró estable, aunque no exento de retos.
“Hay más competencia, pero ha sido un mercado estable hasta el momento”, señaló. La estrategia de la empresa, enfocada en la piel terminada y procesos como el corte y costura, les ha permitido mantenerse firmes frente a la crisis que hoy sacude a la industria del cuero en León.
Al filo del paro: entre la incertidumbre y la reacción rápida
Ha habido muchísima incertidumbre. Nos vimos muy cerca de parar producción; hubo momentos en los que estábamos a uno o dos días de no poder seguir
La dependencia nacional del sulfuro de sodio y la escasa existencia de sustitutos colocaron a esta empresa en una situación frágil frente a sus clientes internacionales.
El desabasto generó tensiones para sus clientes automotrices, uno de los más exigentes en términos de logística y tiempos.
Sumado a esto, los intentos por importar sulfuro desde China o Italia han estado marcados por retrasos.
“Muchas tenerías han tenido que parar y dejar ir a personal. Eso es lo más preocupante”, concluyó.
Trabaja a menos del 50% por escasez de sulfuro
José Padilla, director operativo de la Corporación Nacional Curtidora (CONACUR), con más de 30 años de experiencia, aseguró que actualmente están operando por debajo del 50% de su capacidad productiva.
“Estamos muy frenados. La industria no está bien y lo del sulfuro nos ha perjudicado aún más”, explicó. Aunque la empresa maquila mayormente para clientes que le proporcionan materiales y pieles, la falta del químico ha detenido el proceso.
Pese a la baja producción, la empresa mantiene en nómina a sus 60 empleados con salario completo. “Se les sigue pagando al 100%, aunque no estamos ni al 60% de producción”, dijo.
Desde el incendio en la planta de sulfuro en Monterrey, el suministro se volvió intermitente hasta detenerse por completo. Aunque existe la opción de usar sulfhidrato, este también escasea y es más costoso. Padilla advirtió sobre los riesgos de usar alternativas no confiables.
“Corres el riesgo de meter material y que no te queden bien los cueros, y tengas problemas de calidad”.
Corporación Nacional Curtidora trabaja principalmente para los sectores automotriz y de calzado. “El calzado es el más afectado; el automotriz ha resistido un poco porque compraron material en volumen, pero ya también están al límite”, señaló.
La comunicación con los clientes ha sido constante, pero la incertidumbre crece. “Ellos mismos nos han dicho que si encuentran sulfuro, nos lo pasan. Pero tampoco han hallado. Se cortó la cadena de tajo”, agregó.
A pesar de las dificultades, esta semana recibieron un pequeño cargamento de material, y se espera que la próxima semana comiencen a liberarse contenedores detenidos en puerto. Aún así, Padilla subraya que no hay confirmación oficial sobre la reactivación de la planta proveedora de este químico ubicada en Monterrey, Nuevo León.
PIMAC enfrenta incertidumbre y baja producción
Jorge Castro, representante de PIMAc, que cuenta con cerca de 23 empleados, informó que la situación ha provocado una fuerte incertidumbre y la reducción de personal.
“Nos afecta el sulfuro para el depilado. Según Vicente Laúd, ya hay algunos contenedores en puerto, pero se tardan en la tramitología y el papeleo”, comentó Castro. Además, señaló que el sulfuro disponible localmente se vende a precios muy elevados y que actualmente no hay existencia.
Aunque por el momento la empresa no ha tenido que reducir producción debido a la baja demanda, la falta del químico es una amenaza constante.
No hay pedidos, está muy triste la situación. La incertidumbre está a todo, mis clientes tienen proyectos, pero están esperando
Castro confirmó que en la semana pasada tuvieron que liquidar a tres empleados por falta de pedidos del sector calzado, industria a la que le provee el 100%, así como dificultades para adquirir los productos químicos necesarios.
“Los gastos siguen y hay que ajustarnos el cinturón”, admitió.
La afectación por la escasez comenzó hace aproximadamente dos meses. A pesar de contar con cuero almacenado, este representa un riesgo por el posible daño bacteriano si no se procesa a tiempo.
“La cadena debe seguir; ponemos fungicidas para que aguante, pero no podemos parar”, explicó.
Respecto a posibles sustitutos del sulfuro, Jorge Castro mencionó que están estudiando alternativas, pero cambiar las fórmulas no es sencillo ni rápido. “Perdimos trabajar como estamos, para no cambiarle”, afirmó.
Finalmente, indicó que los precios del sulfuro se han elevado por la especulación en el mercado y que, por ahora, dependen de lo que pueda llegar a la ciudad.
























