Feria León 2026: Don Pedro Bárcenas, el último alfarero tradicional de Dolores Hidalgo
La alfarería es poco valorada y en la Feria Estatal de León tienes la oportunidad de ver cómo se crean piezas únicas de barro
Rosario Horta
“Ya no hay alfareros, se acabaron. En el Barrio de donde yo soy, hay un anciano pero ya no trabaja porque es muy pesado y mal pagado, la gente no valora el trabajo artesanal, dice, es muy caro para ser barro” expresó.
Faltan alfareros
Esta decisión ha llevado a que personas emigren a otros trabajos de albañilería y yesería.
“En Dolores se están acabando los alfareros, y ceramistas pero es diferente el trabajo porque hay moldes, se puede hacer en el torno pero ya no hay torneros, se está acabando”, dijo.
Platicó que es un enamorado de su oficio y le encanta ver que los visitantes de la Feria de León se lleven una pieza, la cual hace con mucho cariño.
Un oficio heredado
El oficio de Alfarero lo aprendió con su tío Fausto Ramírez “El Tito”, porque no le gustaba estudiar.
Vestido con pantalón de mezclilla, mandil y sombrero artesanal, mientras gira el papalote con su pie -rueda que se encuentra debajo del torno-, exclama que orgullosamente viste como artesano.
Yo no estoy vestido de lujo, yo visto como alfarero, yo traigo historia, no modernidad
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Así es el arte de la alfarería
El alfarero de Dolores Hidalgo para poder hacer una pieza desde 1 centímetro hasta 30 centímetros hace todo un ritual.
“No se imaginan el trabajo que es buscar el barro en el cerro, limpiarlo, colarlo, prepararlo y luego hacer la pieza, cocerlas en el horno y pintarlas”.
Para elegir un buen barro, primero se hace una bolita con tierra, se le coloca agua y se hace una especie de rollito entre las manos, si el barro no se cuartea, quiere decir que tiene elasticidad y plasticidad para poderlo trabajar.
Una vez que cuenta con el barro, el siguiente paso es moler y preparar el barro con agua en una tabla o superficie plana, luego es sentarse arriba de la máquina, se moja las manos y la cabezuela que es donde se trabaja el barro.
Se coloca el barro en el torno y con los pies se le da para adelante para que empiece a girar la pieza. Al trabajar con vueltas se hacen las piezas.
Para darle su toque utiliza seguros, tubos para decorar pero en sus manos está el poder transformar el barro en una vasija.
De barro al plástico
Finalmente, Don Pedro dijo que la gente come plástico unicel, esta es la principal razón por la que se está acabando el oficio.
“Ya no nos compran las ollas, los jarros, los platos, todo eso le hace falta al artesano, parte de que la comida agarre buen sabor es por el barro”.
Piezas con el valor que la gente considera
Pedro se ubica en la nueva Sala C5 de Poliforum; con una propina de lo que sea tu voluntad puedes tomar una pieza fresca que elabora.


























