Los guardianes del Mercado Aldama: la historia de los gatos que se volvieron parte de la comunidad
Comerciantes adoptaron gatos para frenar plaga de ratas, hoy son emblema del Mercado Aldama y en aliados clave para proteger la mercancía.
Mary Elenne Castro Mares
Lo que comenzó como una solución ante una plaga de roedores, terminó por convertirse en una historia de comunidad y cuidado animal. Hoy, estos felinos no solo controlan ratas, también son considerados los guardianes y patrones de este espacio.
El origen del “Señor de los Gatos”
Enrique recordó que hace 11 años el problema de las ratas era grave, porque diariamente encontraba fruta mordida, sobre todo el aguacate, que en ese entonces tenía un costo elevado.
“Hace 11 años empecé a traer un gato porque a diario amanecía fruta y verdura mordida, principalmente el aguacate. Perdía entre 10 y 15 kilos diarios. Opté por traerme un gato y me regalaron uno pequeñito. De ahí para acá se empezaron a retirar las ratas”, dijo.
Su primer gato se llamaba “Cuco” de la raza persa, el cual tiempo después fue envenenado y tuvo que conseguir otro felino.
Actualmente tiene tres gatos que adoptó hace siete años, luego de que un joven intentara tirarlos al basurero; pero aseguró que desde entonces, en esa zona del mercado no ha vuelto a ver ratas.
Señaló que a los felinos los cuida y protege, les aplica vacunas contra la rabia y otras enfermedades, y si alguno se enferma, lo lleva de inmediato al veterinario.
“Yo no los tengo por gusto, sino por necesidad, para que no me arruinen mi mercancía. Limpio con cloro y jabón mis básculas. Tienen todas sus vacunas y si se enferma uno, va al veterinario luego luego”, expresó.
Comentó que hay personas en el mercado a quienes les gustan los animales y otras a quienes no, pero afirmó que él defiende a sus gatos y los considera parte de su familia.
Personalidad propia y atractivo para visitantes
Los gatos tienen horarios definidos para comer y durante el día suelen permanecer en su espacio y por la tarde se sientan sobre la báscula, para indicar que ya están buscando alimento.
Enrique aseguró que no invaden otros locales ni se suben a la mercancía, afirmando que los animales han aprendido dónde deben estar y que no representan un problema para otros comerciantes.
Cada gato tiene nombre y personalidad: Chester, el amarillo, es el más cercano a Enrique y solo se deja cargar por él; Timoteo, el gris, prefiere mantenerse cerca, pero sin que lo carguen; mientras que Cheto, el más peludo, es más huraño y a veces tira un manotazo si lo quieren agarrar.
“La Chester es bien empalagosa conmigo, solo se deja alzar de mí. El Timoteo se sienta a mi lado para que lo acaricie. Y el Cheto me tira el manazo, pero no saca las uñas”, dijo.
Aseguró que aunque comenzaron como una solución ante una plaga, hoy forman parte de la identidad del Mercado Aldama. Para él, son compañeros de trabajo y miembros de su familia.
Entre el menudo y el cuidado animal
En uno de los pasillos del segundo piso, se encuentra el negocio familiar de menudo atendido por Cecilia Mendiola. El local tiene más de 40 años dentro del Mercado Aldama. Desde ahí, la locataria también ha sido testigo de cómo los gatos comenzaron a aparecer y quedarse.
Relató que fue un carnicero quien comenzó a llevar un gato debido a la cantidad de ratas que había en ese momento. A partir de ahí, comenzaron a llegar más mininos y poco a poco se volvieron recurrentes.
“Yo me los llevo a mi casa. Tengo nueve gatos. Cada que había camadas me las llevaba para esterilizarlos y volverlas a traer al mercado”, dijo.
Cecilia explicó que no todos los locatarios están de acuerdo con su presencia. Sin embargo, aseguró que la mayoría de la gente quiere a los mininos y se han acostumbrado a su presencia.
“Mucha gente está en desacuerdo porque dicen que están en el área de comida. Pero la mayoría sí los quiere. Ya se acostumbraron”, expresó.
“La mamá de todos es muy difícil de agarrar. Se enfermó mucho y la llevé al veterinario, pero no pudieron esterilizarla porque estaba muy débil”, comentó.
Actualmente, la gata sigue con vida, aunque se mantiene poco sociable y evita el contacto cercano.


























