elsoldeleon
Localsábado, 26 de abril de 2025

Tras el uniforme, la vida cotidiana de quienes protegen y salvan a México

Médico técnico, soldado del Plan DN-III-E y elemento de la Guardia Nacional comparten una misma vocación: el servicio. Más allá del uniforme, hay historias de vida y una rutina invisible de quienes sirven a México

Mary E. Castro / El Sol de León

La jornada humana detrás del Plan DN-III-E

El teniente Martínez lo sabe bien. Su papel es esencial: garantizar que, aún entre ruinas, la comunicación siga fluyendo. 

Es ahí, también, donde el descanso deja de ser un acto individual para convertirse en una pausa compartida, estratégica y necesaria.

Así opera la medicina táctica en el Ejército Mexicano

En medio del bullicio controlado de un operativo militar, donde cada movimiento es parte de una coreografía, hay un rincón que no se distingue por las armas, sino por la vida. 

Ahí, entre botiquines tácticos, camillas plegables y maniquíes para RCP, el Capitán Segundo de Sanidad, Moisés Desilos, se convierte en la figura silenciosa que lucha, no por avanzar, sino por sostener.

Nosotros atendemos en condiciones adversas, con recursos limitados. Lo que llevamos en el botiquín es lo único con lo que contamos para estabilizar a alguien y evacuarlo


A veces lo que más impacta no es la herida, es la cantidad de gente afectada. Ver a tantas personas necesitadas de ayuda te sacude el alma”.

Combinar el servicio militar con la medicina es una satisfacción que no se compara con nada. Servir al pueblo de México, ver que lo agradecen, es nuestro mayor motor


Detrás del rostro firme y la disciplina férrea, hay un ser humano que también tiene familia, que extraña, que se cansa. Pero que, al final del día, encuentra en el reconocimiento de su gente, la gratificación que da sentido a todo. 

Entre operativos y entrenamiento: los ritmos de la Guardia Nacional

El reloj marca las 6 de la mañana. Alan Eduardo Mejía ya está de pie. Con el uniforme perfectamente planchado, ya se encuentra consumiendo su primer alimento del día.

El día comienza con una lista de asistencia y una revisión minuciosa del equipo. No hay margen para la improvisación. Él es Sargento Primero de la Guardia Nacional y desde hace siete años ha hecho de la disciplina su forma de vida.

A sus 26 años, Alan ha pasado por una formación rigurosa: cursos básicos de combatiente individual, policía militar y el curso inicial de la Guardia Nacional. 

“Fueron cerca de siete meses de preparación intensa”, recordó. Pero la formación no termina ahí; cada jornada representa una oportunidad de reafirmar su compromiso con el país.

Siempre se respetan los horarios. Se trabaja por tercios, lo que hace práctica la dinámica de descanso

A veces, la parte más compleja de la labor no es el terreno, sino la reacción de la gente. “Hay quienes están a favor, otros no tanto”, compartió.

Aunque la vida personal queda en pausa durante las jornadas, hay tiempo para retomarla en los días de descanso. “Cuando salimos a trabajar, estamos enfocados al 100%. Ya después, en los descansos, se atiende lo demás”.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias