Crean el Laboratorio de Resistencias contra las Desapariciones “ReDLaB” para combatir la desaparición de personas en Guanajuato
El laboratorio trabajará en coordinación con colectivos, organizaciones civiles e instituciones para generar conocimiento, incidir en políticas públicas y acompañar a víctimas ante la falta de respuestas del Estado.
Mary Elenne Castro
Bajo el lema “Conectando experiencias, tejiendo resistencias”, el ReDLaB surge como una propuesta comprometida con los derechos humanos en el Bajío y el estado de Guanajuato, donde la crisis de desapariciones representa una grave y creciente problemática.
María de Lourdes Contró Monroy, responsable del programa de Derechos Humanos, comentó la importancia de ampliar el equipo, fortalecer alianzas y contar con el apoyo de todos los sectores, incluido el empresarial, para financiar proyectos en beneficio de las víctimas.
Esperamos que este laboratorio contribuya a la lucha de las familias y redignifique su vida.
Tres líneas estratégicas de acción
El Laboratorio estructura su trabajo en tres líneas estratégicas que, aunque diferenciadas, se nutren mutuamente:
1. Desaparición y búsqueda de personas
El laboratorio también se enfoca en organizar talleres y cursos dirigidos a familiares y colectivos de búsqueda, con enfoques jurídicos, legislativos, organizativos, de seguridad y uso de tecnologías, para fortalecer sus capacidades en el proceso de búsqueda.
2. Memoria, justicia y verdad
Esta línea trabaja con enfoque en justicia restaurativa, salud emocional y memoria histórica. Reconociendo el impacto psicológico de las desapariciones, se han desarrollado talleres psicosociales dirigidos a buscadores, niñas, niños y adolescentes afectados por estas violencias.
Se han recopilado testimonios orales de familiares de personas desaparecidas en Iguala, León y Salvatierra, y estos fascículos se integrarán a un archivo especializado de memoria en la biblioteca universitaria.
Otros proyectos destacados incluyen:
El Recetario para la Memoria, reconocido internacionalmente por resignificar el recuerdo de personas desaparecidas a través de la comida.
El acompañamiento en la creación de un sitio de memoria en Salvatierra, construido a partir de las voces y necesidades de las familias.
La producción del documental “El lugar de la memoria, retorno a San Matías”, con testimonios del colectivo Ángeles del Pie por Ti.
Talleres de bordado como herramienta simbólica de visibilización y reparación.
Asimismo, se busca brindar asesoría directa en casos de desaparición, orientando a familias sobre los pasos legales y administrativos a seguir, así como revisión de carpetas de investigación.
3. Violencias y resistencias
Esta línea busca comprender y contrarrestar las múltiples violencias que atraviesan a las comunidades afectadas. Para ello, el ReDLaB impulsa:
Un seminario interno permanente.
La construcción de un acervo bibliográfico especializado sobre desaparición, violencia, memoria y resistencia.
Proyectos de investigación interdisciplinarios con enfoque de derechos humanos.
También se impulsan diplomados, maestrías, cursos y talleres para formar profesionales comprometidos, sensibles y especializados en el fenómeno de las desapariciones y la justicia transicional.
El laboratorio asume el compromiso de incidir en la agenda pública y legislativa. Ha participado activamente en la elaboración de la ley de búsqueda de víctimas en Guanajuato y en mesas de trabajo con la Fiscalía, buscando garantizar los derechos de las víctimas y la rendición de cuentas por parte del Estado.
La formación académica es una función clave. El laboratorio promueve la participación de estudiantes como becarios e investigadores, e integra a docentes, egresados y egresadas en actividades como talleres, seminarios y procesos colectivos.
La dignidad como resistencia ante la desaparición
El académico e investigador Fabrizio Lorusso compartió la necesidad caminar de los colectivos de búsqueda, la fuerza de la memoria, y el papel ético y político que debe asumir la academia en contextos de violencia y desaparición forzada.
“Gracias a todas, todos, por estar aquí y acompañar este momento, que forma parte de un camino más largo que hemos construido con alianzas locales, desde la Ibero, desde otras universidades, pero sobre todo con las personas buscadoras y los colectivos”, dijo.
Su intervención recordó que las desapariciones no son solo cifras o nombres en listas: “Son miles de historias de vida, proyectos truncados, ausencias que duelen ininterrumpidamente”.
Ante esa herida abierta, destacó la valentía de quienes, sin haber elegido esta lucha, decidieron organizarse para enfrentarla.
Han salido a buscar y a defender derechos frente a quienes desean comunidades pasivas, encerradas y paralizadas.
Lorusso habló de las buscadoras como símbolo de resistencia: mujeres y familias que se han apropiado del espacio público, que pintaron, bordaron, caminaron y transformaron la ciudad en un territorio de memoria.
“Desobedeciendo al mandato de género, a la imposición legalista o a la indiferencia social, resignificaron las calles, los campos y hasta su propia piel”, expresó.
Desde la academia, insistió, es un deber acompañar estas luchas no desde la neutralidad, sino desde el compromiso.
“Es un privilegio y una responsabilidad ética. La universidad debe ser un espacio crítico y riguroso, pero no neutral ni complaciente”.
También hizo énfasis en cómo, a lo largo de los años, las buscadoras han sembrado semillas de cambio incluso dentro de instituciones antes inertes.
“Han negociado, exigido, trabajado de la mano, enfrentado amenazas, agresiones, desplazamientos. Algunas han sido asesinadas. Y aún así, otras continúan la búsqueda y preparan los platillos favoritos de quienes faltan”.
Desde esa experiencia, Lorusso valoró que el ReDLaB no surge en el vacío, sino como una apuesta fundamentada en proyectos de investigación, incidencia, formación, acompañamiento y memoria, centrados en las desapariciones como una violencia estructural y sostenida.
Subrayó la importancia de ver la desaparición no solo como un crimen individual, sino como expresión de un régimen de violencias histórico y geográfico, que requiere ser comprendido desde múltiples sensibilidades y disciplinas.
En ese sentido, el Laboratorio se proyecta como un espacio interdisciplinario que trabaje “desde, con y para los familiares”, reconociéndolos como sujetos políticos, identitarios, sobrevivientes y testigos de una época marcada por la violencia.
Un laboratorio para resistir en medio del dolor
Lorena Jiménez Quiñones, coordinadora de Incidencia Social de la Universidad Iberoamericana de León, reconoció la fuerza colectiva que hizo posible este proyecto, sino que también ofreció una poderosa metáfora sobre cómo, incluso en los terrenos devastados, puede surgir una nueva forma de vida.
“Este laboratorio nació, como muchas iniciativas, de nociones compartidas, lluvias de ideas, conversaciones en los pasillos, y se ha ido tejiendo gracias al trabajo sostenido de casi diez años de una comunidad que ha puesto su talento y entusiasmo al servicio del verbo acompañar”, expresó.
El ReDLaB es, en palabras de su coordinadora, una respuesta colectiva, tejida por múltiples presencias, afectos y voluntades. No busca negar la herida, sino habitarla con ternura y resistencia. Es una apuesta por reconstruir el tejido social desde la solidaridad, el pensamiento crítico y la palabra.
“En este terreno abrazado, ha sido posible convocar a distintas voluntades que insisten en aferrarse a las raíces, a hacer que el suelo y el lodo cuenten sus historias”, sostuvo.
No es un proyecto de una sola persona o institución, sino un gesto comunitario ante la crisis.
Subrayó la importancia del lenguaje, la memoria y el sentido como formas de resistir frente a la deshumanización que impone la violencia y el olvido.
Durante la presentación del Laboratorio de Resistencias contra las Desapariciones (ReDLaB), el secretario de Gobierno del estado de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, reafirmó el compromiso del gobierno estatal para enfrentar esta crisis humanitaria con apertura, escucha y acciones concretas.
Las desapariciones son una tragedia injustificable e intolerable que requiere una respuesta decidida, solidaria y perseverante de la sociedad y de los tres niveles de gobierno.
Jiménez Lona reconoció el valor del ReDLaB como un espacio que une perspectivas académicas, sociales y humanas para abordar de manera integral el fenómeno de la desaparición.
“Estoy seguro de que este espacio será un gran aporte para investigar, atender y responder a una de las crisis más graves en nuestro país y en Guanajuato”, señaló.
El funcionario subrayó que desde el gobierno seguirán con interés y apertura los trabajos del laboratorio, convencidos de que cada caso de desaparición es una prioridad que debe ser atendida con todo el peso de la ley y el respeto absoluto a los derechos humanos.
El camino para encontrar a las personas desaparecidas y resolver las causas de la violencia no es breve ni sencillo, pero es indispensable.
En ese sentido, enfatizó que la seguridad no se construye solo con policías, sino con políticas públicas, obras, inversiones y compromisos de todos los sectores sociales.
Por su parte, el rector de la Universidad Iberoamericana de León, Luis Alfonso González Valencia, destacó que este nuevo laboratorio es “un espacio de encuentro y resistencia frente a la violencia y el olvido”, y que nace desde el llamado ético de los rostros y nombres concretos que han sido desaparecidos.
“La Ibero León presenta hoy el ReDLaB. Un espacio que busca articular y potenciar la investigación, la formación, la incidencia y el acompañamiento en entornos de desaparición y búsqueda de personas”, afirmó.
En ese sentido, el rector explicó que el ReDLaB se estructura en tres líneas estratégicas: desaparición y búsqueda de personas, memoria, verdad y justicia, y violencias y resistencias. A través de ellas, la universidad busca contribuir activamente a la reconstrucción del tejido social.
Para el rector, el ReDLaB es de y para las personas buscadoras, y agradeció profundamente la confianza de quienes han compartido sus memorias y luchas con la universidad.
Las pisadas de quienes recorren nuestras aulas se entrelazan con las de quienes caminan los campos y las calles buscando a sus familiares.
“Ese encuentro, que no es simbólico sino real, nos recuerda que la universidad no puede estar al margen de la historia”, dijo con firmeza.
El rector concluyó su mensaje afirmando que el laboratorio es una “señal de esperanza”, un espacio donde la investigación y la acción social se conviertan en un acto de resistencia frente al olvido y un gesto de humanidad frente a la violencia.



























