Se apaga la tradición de los tabiqueros en Guanajuato por la migración
En la comunidad de La Yerbabuena, en Guanajuato capital, el oficio del tabique artesanal enfrenta su declive ante la migración, la falta de interés de las nuevas generaciones y la baja rentabilidad
Miguel Martínez
Juan, tabiquero desde hace diez años, lo sabe bien: “Ya casi nadie quiere entrarle”, dice mientras acomoda la mezcla de tierra amarilla y barrosa con estiércol, lista para moldearse.
“A veces nos vamos a la albañilería o a vender material, porque esto ya no alcanza”, confiesa Juan, padre de tres hijos que no quieren seguir sus pasos.
El oficio, que antes se aprendía desde niño, hoy carece de herederos.
Sin generaciones
Sus sobrinos, que alguna vez se acercaron al taller, ya no volvieron. La migración y la falta de rentabilidad han vaciado los espacios donde antes se formaban nuevas generaciones de tabiqueros.
“Nosotros seguimos porque de algo hay que vivir, pero ya no es como antes. La tradición se está apagando”.
La voz de la experiencia la aporta Ceredonio Álvarez Campos, quien a sus 70 años recuerda haber iniciado en el oficio desde los 18.
Con más de medio siglo de experiencia, sostiene que la calidad del tabique local es superior: “Aquí se trabaja limpio, con buena tierra y buen proceso”, enfatiza.
Ceredonio confirma que el éxodo hacia Estados Unidos ha herido de muerte al gremio.
Su testimonio refleja una ruptura generacional: lo que antes era necesidad y orgullo, hoy es nostalgia. En Yerbabuena, los hornos aún respiran, pero cada vez hay menos manos para alimentarlos.

























