La venta de tunas en Guanajuato ya no es costeable, asegura comerciante
María Arredondo vende tunas todos los días en Guanajuato, enfrentando el aumento de precios y la escasez de fruta. Su esfuerzo diario refleja la resiliencia de quienes sostienen a sus familias mientras preservan oficios tradicionales
Miguel Martínez
Los cambios
El cambio no solo está en la escasez, la calidad también, asegura, se ha perdido:
“Antes la tuna era jugosa, con semilla chiquita, ahora viene con mucha semilla grande y seca, se siente en el sabor, ya no es lo mismo”.
Madre de tres hijos y esposa, María reparte su tiempo entre el puesto y la casa: “Somos cinco en la familia, y lo que saco es para ayudarle a mi esposo, lo importante es que los muchachos sigan estudiando”, comenta con orgullo.
A pesar de los aumentos en los costos y de que ahora toda la tuna se trae de Zacatecas y otros estados, María sigue firme tras su mesa.
Su voz refleja la resignación de quien ha visto cambiar el oficio, pero también la determinación de no rendirse:



























