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Análisisviernes, 16 de mayo de 2025

Con una lanita todo se resuelve

Así, la gentrificación en el puerto estará a todo lo que da.

Los servicios públicos también serán los que paguen los “platos rotos”.

El drenaje y el suministro de agua, saturados desde hace mucho y atendidos con “mejoralitos”, colapsarán pero todo sea porque las inversiones no se detengan en el puerto.

Eso sin contar con los fraudes ya vistos, como el de la torre Triana en el Paseo Claussen, donde sus compradores desde hace años esperan les entreguen sus departamentos frente al mar.

El desorden en algunas construcciones, no en todas, por supuesto, es un problema que les ha estallado a las autoridades y no resuelven.

Con la construcción de torres de más pisos la vista natural hacia el mar va a desaparecer.

Las autoridades están dando manga ancha a un descontrol que según ellas regulará de mejor manera a la industria de la construcción, pero donde hay billete de por medio, siempre hay un “ganón” y no son los habitantes locales.

El desarrollo de Mazatlán no se puede negar, se activó desde hace mucho, y por eso lidera a nivel estatal la llegada de inversión privada a través de proyectos de construcción.

Solo que al abrir la “caja de Pandora” no hay certeza de que las cosas se hagan según lo planeado.

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