El turismo cultural espectacular, de la carnavalización a la fagocitación, de lo marismeño-mazatleco a lo culichi, en una promoción de seis meses con muertos y desaparecidos en los días jueves especiales del culiacanazo, la vida está antes, durante y después de la muerte en la gobernanza estatal con el sentido social de Rocha Moya, a la luz del día y a la seguridad de la noche, los vivos son los invitados a lo céntrico, porque los muertos y los desaparecidos son los ejecutados en lo periférico, el gobierno en movimiento de Malova es el Culiacán en movimiento de Rocha con la gentileza del ahijado municipal, la güerita de Mazatlán y la exultante animadora de Mireya Sosa Osuna en la Secretaría de Turismo estatal con las playas y los pueblos mágicos de tabla roca, tapando a los pueblos fantasmas.
En lo que va la violencia y la criminalidad del verano, el otoño, el invierno y la primavera 2024-25 con los muertos y los desaparecidos en la gobernanza de Rocha Moya, la verdad, la ley y la justicia en el sinsentido social, la ética cínica con la hipocresía moral, han sido la 4T de las cuatro estaciones terrenales, sobrehumanamente, inhumanas, en las flores negras sangrientas, los sombreros y las pizzas que la niñez y la juventud han compartido con la adultez y la vejez del ex estado Obrador con el Estado-Yo Claudia en la Historia Patria del Bienestar Social y la Prosperidad Compartida, porque en Mazatlán se vive la carnavalización de la muerte con la a-normalización noctámbula en Culiacán.
Siendo la gobernanza estatal y haciendo la desgobernanza narcosicaria, Harfuch la simulación y Gertz el simulacro, los actos y los hechos se acumulan en la cantidad y se desposesionan de la calidad en el turismo cultural espectacular, Estrella de los Palacios, dice que: ”Vamos a buscar que las experiencias de los cruceristas al bajarse aquí en Mazatlán se cuente con la infraestructura de vía turísticamente, las rutas que ellos siguen como es la Blue Line (Línea Azul, que va de la terminal de cruceros al Centro Histórico de la ciudad) y todo lo que se ofrece aquí en Mazatlán tengamos todas las amenidades necesarias” que, apenas y con pena, están buscando haber-a ver por dónde y cómo pasan la Blue Line en marismeño-mazatleco, con o sin el derrape, al centro histórico de lo pintoresco, aldeano, provinciano y cosmopolita-amontonado en lo vernáculo porteño de la Machado a Olas Altas, ni para qué subir a El Faro alzado cuando han bajado del barco amarrado.
Si al turismo cultural espectacular (marismeño-mazatleco-culichi), se le adereza con “A qué sabe Sinaloa”, porque “Está el campo, las manos de la gente, los emprendedores, las cadenas de suministros, el mar, está todo eso que en realidad es lo que nos define”, uno prueba con la evidencia que el agricultor ara en el mar y el pescador-pesca en la tierra, el ganadero ordeña la sequía en la vacas flacas y en los quesos secos, porque además se agrega un plus publipropagandístico: “No contamos el otro lado de Sinaloa, sino el Sinaloa de verdad”, porque el narcosicariato con la pasarelas callejeras de los sombreros y las pizzas no va con lo que va(mos) en los meses de violencia y criminalidad en el ¿A qué huele Sinaloa, a rastros íntimos y a mataderos públicos?, porque Detrás de Página: “Sabemos que es parte de su trabajo la intención de atestiguar todo, es algo que a los periodistas de verdad nos corre por las venas, no huir sino casi correr hacia el peligro, en una especie de temeridad que no es más que el empuje que nos sostiene a los verdaderos reporteros para mantenernos en este tipo de coberturas”, puesto que se está expuesto a una comilona gastronómica con los cadáveres exquisitos pudriéndose en la zona serrana, porque el gobernador ‘deRocha’ no tener algún reporte de más muertos y desaparecidos, aunque él prefiere leer el Noroeste para estar bien informado y comido con A qué sabe cuando no sabe a qué huele Sinaloa.
La apuranza y la extravagancia y-o la frivolidad y la arrogancia (de y en) la carnavalización-reproyección del turismo cultural-espectacular, marismeño-mazatleco-culichi es, en sí, una aberración socioestética por la imagen de lo sinaloense en los sinaloenses (de y para) Sinaloa: “No contamos el otro lado de Sinaloa, sino el Sinaloa de verdad”, y la verdad carnavalizada y antropogizada por los vivos con los muertos, los feminicidios y los desaparecidos, no es más que la luz de sangre, violenta y criminal, atravesando los cuerpos de los hombres y la mujeres, los ancianos y los niños, que la economía comercial culichi está jodida, y no, la economía turística marismeña-mazatleca, a enojo y contento en la gobernanza estatal de derRocha Moya, cuando el doctorazgo universitario y el narcosicariato se sentaron a negociar el futuro de los sinaloenses, saliéndoseles algunos tiros a alguien como balas perdidas hiriendo de muerte al Dr. Cuén, saltando el Dr.Rocha hasta Los Ángeles, Zambada con el ahijado Chapito a la cárcel de USA, quedando Sinaloa en el futuro-presente, pasando revista a los muertos, a los desaparecidos, a los invitados nocturnos con la GN de chaperona y a los haciendo olas altas hasta el muchacho alegre con los monos bichis, tirando la atarraya y la gueva de los machos y las hembras marismeñ@s-mazatlec@s, esperando la carnavalización de la Semana santa y de pascua con la motorización-motera en la semana de la moto, dejando la secuela-de-la escuela en cómo se debe rodar la velocidad, parándola, en seco y en metálico, ante la muerte, con o sin casco y la calavera desmadrada en la frente, porque la estupidez y la idiotez que es la mercantilización y el consumismo de la carnavalización son más las necedades que las necesidades de una supuesta originalidad y autenticidad artísticas-culturales como de una tradición y de una costumbre que han falseado la identidad y la pertenencia en un encajonamiento poblacional y urbano sin más salida que una entrada donde se concentran las aguas negras corriéndose, las basuras esparciéndose y las luminarias fundiéndose decadentemente cuando los atardeceres crepusculares se hunden en el marasmo de la corrupción y la impunidad, la violencia y la criminalidad que no son las pérdidas de los 30 mmp en la economía comercial culichi, y que sí importa, las ganancias, a pesar, lamentablemente, de los vivos-muertos-feminicidios-desaparecidos, que, en el turismo cultural-espectacular marismeño-mazatleco, la gente-la masa, se la pasa de lujo turistero y funeral narcosicario carnavalesco.