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Análisismiércoles, 11 de marzo de 2026

Gógol y la novela cosaca

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Es la fe, arraigada por siglos, la que mueve a este inmenso país que incursionaba en la literatura con voz propia, de lo más profundo de las entrañas y el frío abrazo de la ventisca.

El carácter férreo del cosaco, representado en este caso por Tarás Bulba, le llevó al asesinato de Andrés, el hijo menor, seducido por el encanto de una mujer, traicionando con ello la lucha de los suyos y la supremacía de la religión eslava.

Por amor a una mujer Andrés se pasó al bando enemigo, con los polacos; mientras su hermano, el valiente Ostap, fue ejecutado en la vía pública; soportó las vejaciones sin quejido alguno, sin lágrimas en los ojos.

Tarás Bulba presenció el acto en la plazuela en ese “país del diablo”. Antes de abandonar el mundo Ostap preguntó en plena alucinación: -Padre!, ¿dónde estás?, ¿oyes todo esto?

Alexander Pushkin es la raíz, en eso no hay discusión alguna, basta leer “Eugenio Onieguín”, “la hija del Capitán”, sus cuentos, poemas y piezas teatrales para constatar el enorme talento literario y la musicalidad de su escritura llenando de colorido e historicidad las letras de Rusia.

Nadie antes cantó como Pushkin, ni tampoco después; ni Alexander Blok, Vladimir Maiakovski o Boris Pasternak; con esa fibra poética del ritmo, le medida y la belleza. Pushkin es el poeta por excelencia de ese siglo que parió a sus mejores hijos en la narrativa, siendo la poesía la que abrió las puertas de las letras.

Dostoievesky reconoció los esfuerzos de Puskin por crear una literatura nacional, pero fue Gógol quien dio a esa voz una connotación nacional y popular; “TarásBulba” y “las almas muertas” son dos piezas centrales para comprender el curso histórico de la literatura rusa en un contexto de autocracia y servidumbre.

Cuando Dostoievsky escribió su primera novela “Pobres Gentes” en 1845, elcrítico literario Vissarión Belinski proclamo “¡un nuevo Gógol ha nacido!” Gógol era la medida de las cosas, y de las mangas de su capote surgieron grandes novelistas como Tolstoi, Turguénev, Chéjov, Lermontov y Dostoievsky.

“El Capote” es un símil literario; es el abrigo usual en la temporada invernal como el título de uno de los cuentos más representativos en la prosa rusa, implementando la risa como elemento artístico en la denominada literatura satírica.

No ajenas a las convulsiones y menos valiosas se encuentran las grandiosas y prolíferas obras literarias, entre las que destaca por su acento nacionalista “TarásBulba”, creación de Nicolás Gógol, el maestro de la novela rusa.

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