Los enjuagues en la 4T, aquí, allá y acuyá...
En el morenismo las tormentas acechan con mucho aire de impunidad, incluso, de desgracia para las víctimas.
Nadie es culpable hasta que se le compruebe lo contrario, pero de arranque las sospechas siembran dudas en lo local y lo nacional.
Los personajes, guardando sus proporciones, tienen algo en común: las víctimas son sus familiares, con lazos sanguíneos o afectivos.
A nivel local el regidor Jesser Martínez, señalado por su ex pareja sentimental de violencia vicaria, al sustraer del estado sin su consentimiento a la hija de ambos.
Hasta el momento no queda claro si la bebé ya está con su madre.
Este miércoles Elsa Bojórquez, titular del IMMUJER, dijo que no hay, por lo menos en el instituto, una denuncia en contra del regidor por el caso exhibido.
Quizá no sea la instancia competente, pero debería generar las condiciones para que la víctima haga lo que jurídicamente le corresponde para que sea llevado ante la justicia y que aclare lo que acudió.
En el caso nacional, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo, está envuelto en el escándalo de escándalos, al ser señalado de internar abusar sexualmente a su media hermana.
Pero lo que horrorizó más fue la defensa que hicieron las mujeres diputadas hacia el ex futbolista para que no lo desaforaran para que enfrente a la justicia por las acusaciones.
El debate es si esa defensa es real o artificial, y dejarle en claro a la oposición quién manda en San Lázaro, con todo y sus alianzas purulentas.















