NO es nado sincronizado, es nadar a contracorriente
El empresariado sinaloense ha vuelto a levantar la voz por la crisis de inseguridad en Sinaloa.
La 4T dirá que es “nado sincronizado”, pero más bien desde la posición de los hombres de negocios de la entidad es nadar contra la corriente que generan la violencia y sus secuelas.
Los daños a la actividad industrial son innegables, la pérdida de empleos es palpable y el estancamiento-caída del turismo se refleja en sitios como Mazatlán, donde este sector es el principal motor económico del puerto.
Sin lugar a dudas el descontrol de la violencia en casi todos los municipios sinaloenses es la nueva realidad en la entidad.
Antes estaba focalizado en ciertas zonas, pero hoy ninguno se salva de tener hechos violentos, y lo hemos visto desde el sábado.
La percepción de la ciudadanía es que esto no tiene freno: asesinatos, desapariciones, robo de vehículos y robo a comercios, por citar algunos, son delitos incontrolables.
La presencia de las Fuerzas Armadas en el territorio sinaloense, aunque ha influido en la detención de objetivos prioritarios, y el aseguramiento y destrucción de narcolaboratorios no tienen eco entre la ciudadanía, que se juega la vida a diario al salir de sus hogares.
Las carreteras han vuelto a vivir el flagelo de los bloqueos con unidades incendiadas y eso es lo que en realidad atemoriza a la población que queda atrapada en el los enfrentamientos.
El reproche ciudadano es que el gobernador Rubén Rocha Moya devuelva la tranquilidad y pacifique el estado, y no se desgaste en desafueros contra adversarios políticos.
Las inversiones son el principal termómetro que mide la tragedia sinaloense, que, aunque están en récord históricos, se pueden desplomar como una torre de naipes…

















