Páginas de Opinión | García Harfuch, el Desaparecido.
Durante su primera estadía de apenas tres días, lograron dar algunos golpes contra el crimen organizado.
Luego, sin dar aviso al gobernador Rubén Rocha, se trajo a los titulares de la Defensa y Marina, para coordinar operativos dirigidos a capturar a objetivos estratégicos de los carteles, logrando algunos otros triunfos efímeros en detenciones, decomisos de droga y destrucción de narco laboratorios, que suman 300 de enero a la fecha.
Ya no se trataba solamente de pacificar Sinaloa, sino de demostrarle a los gringos que México no es un narco Estado. Que se trabaja en la lucha contra el crimen y el tráfico de drogas en cada rincón del país.
Por ello, ahora desde las mañanera de la presidenta Sheimbaum en la capital del país, informa sobre los “logros” contra las diferentes expresiones del crimen.
En el caso de Sinaloa, donde está en calidad de desaparecido, quizá entendió que era una empresa de largo aliento, tal vez transexenal, por lo que su presencia en el lugar de la batalla, significa un desgaste personal y para la misma presidenta Claudia Sheinbaum.
Podrá venir, como lo anunció el Gobernador, pero no para quedarse, por que hoy la extensión de la violencia a todo Sinaloa, es poco. Se trata de un asunto país.
NEGAR LO EVIDENTE
Hoy, aunque en el discurso lo nieguen, trabajan junto con autoridades de Estados Unidos para ubicar zonas de producción de drogas sintéticas y para ubicar a los objetivos estratégicos para el gobierno del vecino país, a quienes acusan de ser los operadores del tráfico a gran escala de fentanilo.
Aunque Harfuch y la presidenta lo niegan, envueltos en la bandera de la no subordinación y el respeto a la soberanía, Estados Unidos exhibió la acción conjunta en territorio sinaloense para desmantelar el pasado lunes, tres narcolaboratorios.
La presencia de agentes estadounidenses, los sobrevuelos de aviones y drones en nuestro territorio para realizar labores de inteligencia que permitan actuar de manera precisa contra grupos del crimen, es más que evidente y no es pecado. Basta con hablar con la verdad.
Volviendo al caso de Sinaloa, aquí no ocupamos la presencia física de Harfuch. Se requiere de una estrategia integral y permanente para recuperar la seguridad, la economía y el empleo.
La mano oscura de la delincuencia organizada, está enquistada casi en cualquier actividad de la vida económica y social de Sinaloa.
De ese tamaño es el monstruo de mil cabezas. De ese tamaño es el reto para el Estado mexicano.
LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN MAZATLÁN
Hasta aquí nuestra entrega de hoy.














