¿Y ahora qué, Julio? El futuro del zurdo mexicano tras su castigo en Grandes Ligas
El pasado 17 de julio terminó la suspensión por violencia doméstica tras casi dos años fuera de Grandes Ligas. Con 28 años, el futuro del ex lanzador de los Dodgers es una interrogante que divide al mundo del béisbol
Isac Chávez
Lo que fue una de las carreras más prometedoras en la historia reciente de la MLB mexicana está ahora en pausa, marcada por logros deportivos brillantes y errores personales irreversibles.
Un ascenso meteórico
La primera advertencia
En 2019, Urías fue suspendido por MLB con 20 juegos tras ser detenido por un incidente de violencia doméstica, en el que empujó a su pareja en un estacionamiento. Aunque los cargos no prosperaron judicialmente, las Grandes Ligas aplicaron su política de cero tolerancia.
El colapso de 2023
La noticia sacudió a la MLB. Urías fue colocado en licencia administrativa de inmediato y, al final de esa temporada, los Dodgers decidieron no renovarle contrato. Quedó fuera de la organización y, con ello, de Grandes Ligas.
Proceso legal y castigo final
En 2024, el caso siguió su curso en los tribunales. Urías fue acusado formalmente de cinco delitos menores. En mayo, se declaró “no contest” a uno de ellos, es decir, aceptó el castigo sin admitir culpa. A cambio, cuatro cargos fueron desestimados.
El castigo fue contundente: 36 meses de libertad condicional, 30 días de servicio comunitario y 52 semanas de consejería por violencia doméstica.
La MLB, por su parte, concluyó su investigación interna y, en marzo de 2025, anunció una suspensión sin precedentes para un jugador agente libre: quedaría inhabilitado hasta el Juego de Estrellas. Esa sanción se cumplió el 17 de julio.
Casi dos años sin lanzar
Desde su arresto, han pasado 1 año y 10 meses sin que Urías haya lanzado profesionalmente. Su última aparición fue en septiembre de 2023. Durante ese tiempo, ha permanecido entrenando por su cuenta, sin vínculo con organización alguna.
El futuro, en suspenso
Su agente, el influyente Scott Boras, ha declarado que su cliente está en condiciones de volver a competir. Aunque algunos equipos han sondeado la situación, hasta ahora no existe ninguna oferta oficial.
Las posibles rutas de Urías son diversas:
MLB: Podría recibir una invitación a entrenamientos o un contrato por incentivos.
Ligas internacionales: Podría buscar ritmo en Japón o Corea.
Ligas mexicanas: Una posible reintegración a la Liga Mexicana de Beisbol o la Liga del Pacífico.
Ninguna opción es sencilla. Urías carga con dos antecedentes por violencia doméstica, algo que difícilmente pasa desapercibido en un entorno profesional cada vez más comprometido con la responsabilidad social.
Un talento bajo escrutinio
Julio Urías tiene 28 años, edad en la que muchos lanzadores alcanzan su pico. Su talento es incuestionable, pero su reputación está dañada. El debate está abierto: ¿Merece una segunda oportunidad? ¿Debería volver a MLB?


























