Miguel Sibaja: El atleta que no se rindió y venció al Spartan Ultra con alma de campeón
El mazatleco completó el reto de 50 kilómetros con 60 obstáculos tras siete meses de intensa preparación; su historia es la de un atleta que hizo del deporte un estilo de vida y superó límites físicos y mentales
“Terminé ese maratón y me fui a trabajar como si nada. Ahí supe que estaba listo”.
Una jornada para la historia
“Fue una catarsis. Lloré cuando crucé la meta. Todo el sacrificio, cada comida medida, cada noche de cansancio, cada entrenamiento, todo valió la pena”.
Más que una medalla
“Mi característica como atleta siempre ha sido ser muy aferrado. No me gusta rendirme. No puedo vivir con el ‘¿qué hubiera pasado si?’. Este evento me ayudó a desbloquear un nuevo nivel de mí mismo. Fue un viaje interno tanto como físico”.
Lo que sigue
“Yo soy el resultado de muchas derrotas, pero también de no rendirme. Lo importante no es lo que no se logró, sino todo lo que se puede lograr cuando decides no soltar tus sueños”.
El mazatleco lidera al equipo chihuahuense al título, venciendo a Dorados, sumando otro campeonato a su brillante trayectoria en el básquetbol mexicano
El trayecto ofrecerá recorridos en vehículos todo terreno con rutas escénicas y actividades que resaltarán la riqueza natural, cultural y recreativa del puerto
Miguel es el primer mazatleco en completar esta prueba / Foto: Isac Chávez / El Sol de Mazatlán
El reloj marcaba más de nueve horas, el cuerpo gritaba agotamiento, pero la mente seguía firme. Miguel Sibaja, un atleta mazatleco de 29 años, acababa de cruzar la meta del Spartan Ultra en Ciudad de México, una de las pruebas más exigentes del circuito mundial de carreras con obstáculos.
Fueron 50 kilómetros de montaña, tierra, lodo, esfuerzo y 60 desafíos físicos que pusieron a prueba cada fibra de su cuerpo. Solo 66 de los más de 200 participantes lograron terminar. Él fue uno de ellos.
Y no fue suerte, fue disciplina, convicción y una historia de vida marcada por la tenacidad, donde el deporte ha sido mucho más que una actividad física: ha sido refugio, brújula, identidad.
Miguel creció en un ambiente donde el deporte era ley. Sus padres fueron deportistas, y desde pequeño encontró en el fútbol su primera pasión.
Su camino lo llevó a vestir camisetas importantes, inició en visorias con Cruz Azul, jugó tercera división, pasó por equipos en Querétaro, Puebla, Ciudad de México y llegó incluso a disputar una temporada en la Segunda División con los históricos Toros Neza. Estuvo cerca de debutar en Primera División, pero un cúmulo de factores fuera de la cancha truncaron su sueño.
“Pasé por una etapa de depresión muy fuerte cuando dejé el fútbol. Me fui a los 16 años a la Ciudad de México, dejé la escuela por perseguir ese sueño. Di todo lo que tenía. Pero las circunstancias no siempre juegan a tu favor. Aun así, me quedé con la paz de que hice lo correcto”, comparte con honestidad.
Ese golpe no lo detuvo. Lo redirigió. Estudió dos carreras universitarias enfocadas en el deporte: Cultura Física y Deporte, y Terapia Física. Dejó de perseguir el fútbol profesional, pero nuncaabandonó la competencia ni la actividad física. Se convirtió en entrenador, preparador físico y mentor de otros atletas. El deporte, simplemente, seguía siendo parte de su ADN.
El porteño tiene en su ADN el ser competitivo / Foto: Cortesía / Miguel Sibaja
Fue a inicios de 2024 cuando el nombre “Spartan Race” apareció por primera vez en su radar. Se trataba de una serie de carreras con obstáculos tipo militar, reconocidas a nivel internacional por su dureza y el nivel de preparación que exigen. Se inscribió a una prueba de 10 kilómetros para experimentar, “tantear las aguas”. El resultado fue una mezcla de asombro, desafío y una chispa que lo encendió por completo.
“Vi el nivel del evento, la organización, los atletas que participaban, había competidores de Estados Unidos, Sudamérica, Europa. Me quedé con las ganas de más. Y como soy alguien muy competitivo, dije, el próximo año me meto al Ultra, al de 50 kilómetros”, cuenta.
Desde el primer día de 2025, Migueldejó todo, literalmente, “Dejé de tomar, dejé de comer mal, dejé las salidas. Me enfoqué al 100%. Cambié mi estilo de vida. Era entrenar, alimentarme bien, dormir y repetir”, explica.
La preparación fue meticulosa, inició con calistenia y ejercicios de fuerza corporal. Sabía que los obstáculos le exigirían más que solo resistencia. Barras, cuerdas, pesos funcionales, entrenamiento militar. Luego agregó el running.
Dos sesiones al día, seis veces por semana. Y cuando se acercaba la fecha del Spartan Ultra, ya estaba haciendo fondos de 30, 35 y hasta 42 kilómetros. Incluso corrió un maratón completo por su cuenta como prueba final.
Además, contó con un equipo de apoyo invaluable: su nutriólogo deportivo, su familia, su esposa quien lo motivaba cuando flaqueaba, y sus amigos, que lo acompañaban por tramos durante sus entrenamientos largos.
El 3 de agosto de 2025, en el Heroico Colegio Militar de la Ciudad de México, arrancó el desafío. El circuito Spartan Ultra consistía en dos vueltas de 25 kilómetros cada una, con puntos de control, penalizaciones y una exigencia mentalabrumadora.
“Corrí más de una jornada laboral. Fueron 9 horas y 14 minutos en cerro, con lodo, con calor, arrastrándome bajo alambres de púas, cargando cubetas llenas de piedras, trepando paredes, saltando obstáculos, cruzando albercas con anillas”, relata. “Y si fallas algún obstáculo, te penalizan, corres más distancia, gastas más energía”.
De los 200 participantes, solo 66 lograron completar el recorrido. Miguel terminó en el lugar 42. Nada mal para alguien que entrena a nivel del mar y no se dedica de tiempo completo al alto rendimiento.
El Spartan Ultra no solo fue un reto físico para Sibaja. Fue una revancha emocional. Una confirmación de que su pasado como futbolista, karateka y entrenador, lejos de ser etapas inconclusas, fueron cimientos para alcanzar esta meta.
El evento también lo colocó en una nueva dimensión como inspiración para otros. “Me gusta motivar a los demás. Que vean que si yo puedo, ellos también pueden. Lo que se necesita es decisión”.
La medalla la porta con orgullo tras concluir la carrera / Foto: Cortesía / Miguel Sibaja
Miguel Sibaja ya piensa en su próximo reto. No se conforma. La Spartan Ultra fue su “prueba madre”, pero no su techo. “Ya desbloqueé este nivel. Ahora quiero más. Me gustaría competir fuera del país, quizás otro Ultra, pero mejor preparado, con más estrategia. Quiero seguir creciendo”.
Mientras tanto, continúa su labor como entrenador y terapeuta físico en Mazatlán, inspirando a quienes lo rodean, demostrando que la perseverancia y el esfuerzo sí rinden frutos, aunque el camino no siempre sea recto ni sencillo.