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Locallunes, 12 de mayo de 2025

Acoso laboral en Mazatlán: la amenaza silenciosa que afecta la salud mental de los empleados

Psicólogos y autoridades coinciden en que es una de las principales afectaciones emocionales entre los trabajadores en el puerto desde 2022

Efrén Palacios

Desde el 2022 estas situaciones se han convertido en una de las principales causas de atención psicológica, los efectos incluyen cuadros de ansiedad, trastornos del sueño y síntomas de estrés crónico.

¿QUÉ ES EL ACOSO LABORAL?

El acoso laboral como una forma de hostigamiento que puede afectar la salud, la integridad o la seguridad de una persona en su entorno de trabajo.

No importa si viene de un jefe o de un compañero, se presenta en insultos, humillaciones, aislamiento, carga excesiva de tareas o amenazas.

Aunque muchas de estas situaciones se han normalizado en distintas oficinas, legalmente se considera que cualquier acción que dañe la estabilidad emocional o laboral de un trabajador puede ser motivo de denuncia, según la Ley Federal del Trabajo.

La Dirección del Trabajo y Previsión Social en la zona sur de Sinaloa advierte que las horas extras no remuneradas conforme a la ley son consideradas un delito.

El delegado Carlos Alberto Lugo Cervantes, explica que existe un límite legal y que cualquier exceso sin pago puede ser denunciado.

“Son consideradas horas extras. Hubo reformas en el artículo que marca la Ley de horas extras con la laboral, que no pueden trabajar más de tres horas al día extras y que no sobrepasen las nueve horas a la semana”, señaló.

Añadió que, si no son remuneradas, ya se considera “como un abuso a la laboral”.

Lugo Cervantes destaca que el trabajador tiene la posibilidad de presentar una denuncia sin necesidad de revelar su identidad.

“Se pueden hacer denuncias anónimas, ya se solicita a Culiacán una revisión, una inspección en condiciones generales extraordinarias”, dijo.

Explicó que, tras la denuncia, personal de la Dirección del Trabajo acude a verificar las condiciones en el centro laboral señalado y si se comprueba que hay exceso de horas sin remuneración, se puede iniciar un procedimiento contra el patrón.

CONSECUENCIAS EN LA SALUD MENTAL

El psicólogo clínico Víctor Manuel Rojo explica que el acoso laboral, también conocido como “mobbing”, se manifiesta como violencia psicológica dentro del entorno de trabajo, con conductas hostiles y repetidas dirigidas a una persona.

“Es como violencia psicológica que ocurre ahí en el ámbito del trabajo y éstas son conductas hostiles y van de manera muy repetida dirigiéndolas a una persona”, afirmó.

Indicó que los efectos psicológicos incluyen ansiedad, estrés crónico, depresión, baja autoestima, trastornos del sueño e impacto en la valía personal.

“Lo que ocasiona esto, pues, es ansiedad. Ansiedad, depresión, a veces estrés crónico, baja autoestima. Eso también genera insomnio, eso le impacta mucho en su valía personal”, añadió.

Rojo relata que una paciente acudió a consulta con síntomas marcados de estrés y ansiedad y al indagar, identificó que era víctima de acoso laboral, en ese caso, la agresora era una compañera del mismo nivel jerárquico.

“Ella estaba sufriendo acoso, en este caso de esta persona, te digo, lo venía padeciendo con alguien de su mismo nivel, una compañera de su departamento”, explica.

Aunque este tipo de violencia se asocia comúnmente a figuras de autoridad, el psicólogo advierte que puede provenir desde cualquier posición dentro del organigrama laboral.

“Comúnmente esto lo vienen practicando más las personas que están arriba de ti, pero también puede ser alguien que esté en tu mismo nivel, incluso, pues, también puede ser alguien que esté abajo en nivel”.

Agregó que incluso quienes ocupan cargos superiores también pueden ser víctimas, como ocurrió en un caso anterior.

El psicólogo asegura que a pesar de las pocas quejas que se le reportaron que había en la junta de conciliación y arbitraje, se atienden entre 8 y 9 visitas semanales derivadas del acoso laboral, pero éstas no son denunciadas por miedo.

POCAS DENUNCIAS POR MIEDO AL DESPIDO

Carlos Lugo reconoció que en Mazatlán se han registrado muy pocas denuncias formales por acoso u hostigamiento laboral, pese a que se reconoce la existencia de estos problemas.

El delegado Carlos Alberto Lugo Cervantes explica que la mayoría de los casos se canalizan al Centro de Conciliación Laboral, mientras su oficina solo atiende mediaciones y asesorías.

De acuerdo con los registros de la delegación, apenas se presentó un caso en 2023 y dos en 2024.

“Sí se presentan casos de acoso laboral. Hemos tenido uno en el año, yo creo. También hubo uno o dos. Casi no hay denuncias de ese tipo”, refiere.

Lugo Cervantes considera que el bajo número de casos formales se debe al temor de los trabajadores a perder su empleo.

“Puede ser un miedo, un miedo a represalias, a perder el trabajo”, expresa.

REPERCUSIONES PARA EL PATRÓN

Los patrones que insultan menosprecian u hostigan de forma reiterada a sus trabajadores pueden recibir sanciones económicas y ser separados del cargo, informó el delegado de la Dirección del Trabajo en la zona sur.

“Son sanciones económicas y debe ser separado de su cargo por parte de la empresa”, sostiene.

Las multas, explica, no tienen un monto fijo, ya que las sanciones son estipuladas a la capacidad económica de cada empresa.

El funcionario añade que las llamadas o mensajes fuera del horario laboral, sin que exista un contrato que lo permita, son consideradas acoso.

“Si un patrón te está mandando mensajes, ya se toma como un hostigamiento y hay un acoso laboral”, dice.

El funcionario detalla que si el contrato no lo establece, el trabajador no tiene porqué contestar. 

“Todo está estipulado en un contrato; si no viene, no tienen porqué acceder o contestar las llamadas”, precisa.

La jornada laboral legal sigue siendo de 48 horas semanales, con una entrada común entre las 8 y 9 de la mañana, y salida tras ocho horas de trabajo, incluida media hora de descanso.

Lugo recalca que si se superan esos límites sin que se haya pactado por escrito, también se configura abuso laboral.

UN CASO DE ACOSO LABORAL

Marta Osuna trabajaba en una empresa con influencia nacional, hasta que un día su situación cambió, cuando decidió defender sus derechos laborales y exigir condiciones mínimas para continuar trabajando.

“Todo empezó cuando yo me empecé a defender. No sé si me explico. Cuando empecé a poner un alto en cuanto a cómo trataban a mi persona”.

“Yo hablé directamente con el jefe que tenía y a partir de ahí empezó como la guerra ésta de querer estarme presionando durante mi horario laboral”, añadia.

La joven revela que no le permitían tomar ni 10 minutos para comer y la carga laboral recaía principalmente sobre ella.

A pesar de que la Ley Federal del Trabajo establece un descanso mínimo, la empresa se lo negó, incluso cuando presentó un colapso diagnosticado por un médico, no se le otorgaron días de incapacidad.

“En lugar de darme los días o darme chance de incapacitar, me dieron el home office una semana”, revela.

Osuna es paciente psiquiátrica, hecho que fue usado en su contra, incluso comenzaron a difundir que era agresiva y problemática.

“Decían que yo era muy agresiva, de que yo ofendía a todos, cosas así, de que no quería trabajar, de que no quería hacer trabajo en equipo”.

Relata que nunca hubo respaldo por parte de su jefe cuando sus compañeros le faltaban al respeto.

Durante más de un año sufrió lo que identificó como una estrategia de aislamiento conocida como “gosthing”.

“Oye, necesito hablar contigo, es que se están quejando de ti. De que le gritas a todo el mundo”.

Esos señalamientos no eran confrontados con evidencia, en cambio, las quejas de Osuna sí derivaban en represalias.

“Si yo hablaba de que, oiga, es que fíjese qué pasó esto, y yo tenía la evidencia, no hacían nada, pero a mí sí me aplicaron la ley del hielo, incluso me boletinaron en mi área como una mala trabajadora”, comenta.

La jornada laboral era corrida, sin pausas, y recibía llamadas a cualquier hora. Llegó a dormirse tarde redactando documentos.

En 2024, la situación escaló, cuando recibió múltiples órdenes simultáneas sin acompañamiento y colapsó.

“Yo colapsé, de verdad. Yo le dije al jefe que yo ya no podía con todo, que para eso había alguien en la tarde y que necesitaba que él me ayudara”.

Un día festivo, su jefe le asignó trabajo acumulado de la noche, aunque había quién debía cubrir ese turno.

“Quería que lo sacara de inmediato, yo tenía mucho trabajo atrasado”.

Cuando exigió ayuda, uno de su compañero la acusó de haberlo agredido y a partir de ese señalamiento, fue suspendida.

“Yo el domingo en la noche trabajé y a la mitad de mi jornada laboral me suspendieron”.

Con apoyo legal, documentó lo que enfrentaba: carga excesiva, aislamiento, señalamientos sin fundamento, discriminación por su condición médica.

“Me acusaban de cosas que yo no hacía, que me ignoraban, que me habían hecho la ‘ley del hielo’, que siempre decían que yo era una problemática conflictiva, aunque yo lo único que hacía era trabajar”.

Describió una dinámica laboral en la que las órdenes se acumulaban sin tregua ni reconocimiento.

“Martha, haz esto, y que lo terminaba, y que cuando ya iba a terminar me pedía otra cosa, que cuando lo estaba haciendo me pedía otra cosa”.

El impacto emocional fue devastador, pues su salud mental se deterioró a causa de esta situación.

“Yo me sentí muy mal. Yo sentía que no era buena para nada. Yo sentía que mi trabajo era malo, empezó a afectarme ya de que yo no dormía, todos los días lloraba, todos los días me cuestionaba si era bueno o no”.

La presión en el trabajo tuvo repercusiones en su vida personal y las crisis físicas y emocionales se volvieron constantes.

“Me empezó a traer ya otro tipo de problemas, pues, con mi pareja. Me empezaron a dar unas crisis muy feas de que no podía respirar, sentía todo el día, todo el tiempo dolor de estómago”.

Estuvo en depresión durante año y medio. Llegó a convencerse de que ella era el problema.

“Para ellos el problema era yo, pues, y llegó el punto en el que yo también creí que el problema era yo”.

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