Crecimiento urbano y turístico pone en riesgo a aves playeras y acuáticas de Mazatlán
El puerto es clave para la migración, pero cada vez ofrece menos refugio natural
El puerto es clave para la migración, pero cada vez ofrece menos refugio natural

Carla González
Mazatlán, Sin._ Mazatlán, por su ubicación estratégica dentro del Corredor Migratorio del Pacífico, es uno de los puntos clave para la conservación de aves playeras y acuáticas en el noroeste de México.
Sin embargo, el acelerado crecimiento urbano y turístico del puerto representa hoy uno de los principales riesgos para esta avifauna, tanto para las especies residentes como para las migratorias.
Gisela Cabanillas y José Ramón Ávalos, investigadores dedicados a la conservación de aves y biodiversidad a través del proyecto Bird Watching, advirtieron que la pérdida y fragmentación del hábitat es una de las amenazas más graves.
La expansión de la mancha urbana, junto con la construcción de hoteles, malecones, marinas y desarrollos turísticos, ha provocado la modificación o desaparición de playas, esteros y humedales, espacios fundamentales para la alimentación, el descanso y la reproducción de las aves. A esto se suma el disturbio humano constante en zonas costeras.
“El tránsito de personas, vehículos recreativos (motos, racers), mascotas sueltas y actividades deportivas en playas causa estrés y desplazamiento de las aves, obligándolas a gastar energía extra o abandonar sitios clave, especialmente durante la migración, además en época reproductiva, sus nidos también se ven comprometidos”, señalaron.
Este contexto coincide con un aumento sostenido en el número de aves playeras y acuáticas que han requerido auxilio por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de acuerdo con información publicada previamente por esta casa editorial.
En 2023 se brindó apoyo a 10 aves, principalmente patos pichichín y pelícanos; en 2024 la cifra aumentó a 23 ejemplares; mientras que en 2025, hasta el mes de octubre, ya se habían auxiliado 50 aves, entre patos pichichín, gaviotas y pelícanos.
En todos los casos, los ejemplares recibieron atención médica y posteriormente fueron liberados en su hábitat natural. La mayoría presentaba lesiones en alas y patas, aunque las causas exactas no han podido determinarse.
Cabanillas y Ávalos subrayaron que la relevancia de Mazatlán para las aves migratorias radica en que forma parte de una de las rutas más importantes del continente, utilizada por especies que se reproducen en Alaska, Canadá y el norte de Estados Unidos y que viajan hacia México, Centro y Sudamérica.
“También es muy importante porque Mazatlán tiene sitios clave de descanso y alimentación como humedales, esteros y lagunas como el estero de Urías, estero la Escopama o el Yugo por mencionar algunos, que son zonas lodosas cercanas a la costa que ofrecen áreas donde las aves pueden alimentarse, descansar y recuperar energía durante la migración”, señalaron.
Más allá de su valor escénico, las aves playeras cumplen un papel fundamental en el equilibrio ecológico de playas, estuarios y zonas intermareales. Entre sus funciones se encuentra la regulación de poblaciones de invertebrados como crustáceos, moluscos, gusanos y pequeños peces, evitando que una sola especie domine el ecosistema.
Además, al desplazarse entre ambientes marinos, intermareales y terrestres, contribuyen a la transferencia de energía y nutrientes, favoreciendo la fertilidad de suelos costeros y el desarrollo de la vegetación.
Asimismo, muchas de estas aves funcionan como indicadores de la salud ambiental, ya que son altamente sensibles a la contaminación, la pérdida de hábitat y el disturbio humano, por lo que su disminución o aumento de lesiones refleja el estado de los ecosistemas costeros.
En este contexto, Cabanillas y Ávalos destacaron que el aviturismo puede ser una herramienta de desarrollo turístico sostenible, siempre y cuando se realice bajo criterios de respeto y planeación.
Entre las acciones recomendadas se encuentran el diseño de rutas sustentables, la conformación de grupos pequeños y la definición de horarios adecuados para reducir la perturbación.
“Grupos pequeños, limitar el tamaño de grupos de observadores para reducir el ruido y la perturbación y horarios adecuados”, comentaron.
También subrayaron la importancia de la educación ambiental y la capacitación de guías locales en identificación de especies, comportamiento animal y protocolos éticos de observación, así como la realización de talleres dirigidos a visitantes.
“Cultura de respeto y protección de hábitats, conservación de áreas sensibles como los humedales y esteros. Monitoreo continuo: implementar programas de seguimiento de poblaciones de aves para detectar cambios y adaptar acciones de conservación si es necesario”, añadieron.