El día que Mazatlán entró en pánico por un tsunami
A más de medio siglo después, el fantasma de aquel episodio resurgió la noche del martes 29 de julio de 2025, cuando un sismo de magnitud 8.7 en Rusia activó una alerta de tsunami para las costas del Pacífico mexicano
Carla González
Mazatlán, Sin._ En la madrugada del Sábado de Gloria, un 28 de de marzo de 1964 en Mazatlán, el silencio del sueño fue roto por un carro con altavoces que recorría las calles de Mazatlán.
Su mensaje era tan breve como aterrador, invitando a los vecinos a evacuar la ciudad, ya que ésta sería borrada del mapa por una ola marina gigante.
Los vecinos se levantaron de un brinco, algunos ni siquiera tuvieron tiempo de vestirse; en pijama y con miedo desbordado, miles de mazatlecos salieron corriendo de sus casas.
La ciudad, en cuestión de minutos, comenzó a vaciarse, a oscuras, sin certezas, sólo con el rumor de que el mar venía por todos.
Aun así, la noticia llegó a Mazatlán de forma fragmentada, confusa y, según algunas versiones, en medio del alcohol.
Notas periodísticas y relatos del cronista de la ciudad, Enrique Vega Ayala, apuntan a que existen dos versiones de aquella decisión.
La segunda, afirma que el estado etílico del mandatario influyó en que malinterpretara la situación y diera la orden de evacuación sin fundamentos precisos.
Lo cierto es que, en cuestión de minutos, el pánico se volvió contagioso, no había redes sociales ni celulares como hoy para verificar la información, solo el anuncio en un altavoz.
Concordia, El Quelite, Villa Unión y otras comunidades cercanas se vieron invadidas esa madrugada por multitudes que llegaban temblando, sin rumbo, buscando la altura como refugio.
No hay muchas fotos de aquella noche, no hubo tiempo para cámaras. Lo que quedó fue el recuerdo, la angustia, el silencio colectivo de un pueblo que esperó su final.
No obstante el amanecer trajo calma, no hubo ola, ni siquiera un cambio notable en el oleaje, el mar seguía su vaivén tranquilo.
Mazatlán fue regresando a la normalidad, pero el susto quedó impregnado en la historia local.
Hoy, más de medio siglo después, el fantasma de aquel episodio resurgió con fuerza la noche del martes 29 de julio de 2025, cuando un sismo de magnitud 8.7 en Rusia activó una alerta de tsunami para varias costas del Pacífico, incluida la mexicana.
Y como sucede con la viralidad de los hechos en estos tiempos tecnológicos, la ola no fue marina, si no de memes.
























