La voz ciudadana se impuso y detienen la tala del mangle en Mazatlán
Vecinos y ambientalistas presionan a las autoridades, que no justifican científicamente que eliminar el mangle acabaría con las inundaciones
Carla González
El 18 de agosto, durante una manifestación pacífica se sostuvo un encuentro con el secretario del Ayuntamiento, Moisés Ríos Pérez, y el coordinador municipal de Protección Civil, Óscar Roberto Osuna Tirado.
Tampoco pudieron mostrar el permiso correspondiente emitido por la Dirección General de Vida Silvestre de la Semarnat, ni estudios que acreditaran técnicamente que dicha poda ayudaría a prevenir inundaciones.
Una de las principales inconformidades expuestas por los vecinos fue el uso del término “emergencia” por parte de Protección Civil para justificar las acciones.
Peraza Durán criticó este argumento, señalando que no aplica en este caso.
“La emergencia debe ser concebida como un evento que está sucediendo en ese momento y tienes que actuar, pero en estos casos donde se sabe, por 40 años que nos hemos inundado, este caso de emergencia no aplica porque es algo que tú ya sabes que va a suceder”, expuso.
Esta acción encendió el debate sobre las verdaderas soluciones ante el problema recurrente de las inundaciones en el puerto, evidenciando una política pública carente de una visión integral.
Investigadores coincidieron en que los problemas de inundación deben abordarse mediante infraestructura adecuada, correcta planeación urbana y respeto a los ecosistemas naturales, en lugar de destruirlos.
Urge Plan de Ordenamiento Ecológico
Sin embargo, aclaró que las inundaciones en Mazatlán no son eventos extraordinarios ni imprevistos, sino una problemática recurrente que exige una solución integral.
Esta “solución” parcial o reactiva, apuntó, sólo agrava los problemas estructurales, pues además del concreto se invaden marismas y se rellenan humedales, sin atacar el problema de fondo.
Menos mangle, más inundaciones
Ambas zonas, una vez transformadas en áreas urbanas, no eliminaron las corrientes naturales de agua, sino que las desplazaron, provocando inundaciones en colonias que antes no resultaban afectadas, como Jacarandas, Insurgentes y Urías.
La investigadora explicó que Mazatlán ha perdido más del 50 por ciento de sus humedales en los últimos 40 años, principalmente por el crecimiento urbano desordenado.
La construcción de viviendas, vialidades y desarrollos turísticos sobre cauces y manglares ha provocado que el agua busque nuevas salidas, inundando zonas habitacionales.
Además, muchos arroyos han sido cubiertos o reducidos, lo que limita el flujo natural del agua durante lluvias intensas y agrava el impacto de fenómenos hidrometeorológicos.
Cambiar el ‘chip’
Reconoció que hay vecinos que están a favor de conservarlo y otros que piden su tala para evitar inundaciones, pero el problema de fondo ha sido la falta de seguimiento a propuestas ambientales.
Recordó que hace varios años se diseñó un proyecto integral para conservar y utilizar ese ecosistema, incluso, como un laboratorio natural, involucrando a escuelas de los alrededores.
“El primer paso es un cambio de ‘chip’. No podemos seguir repitiendo los errores del pasado pensando que talar o podar manglares va a resolver el problema. Al contrario, hemos agravado las inundaciones”, señaló.
Servicios ecosistémicos
Los manglares son vitales para la biodiversidad costera, la protección ante desastres y la economía regional, destacó Javier Flores Verdugo, investigador del Instituto de Limnología de la UNAM.
Además de prevenir inundaciones, son biofiltros naturales que remueven entre dos y tres veces más contaminantes como nitrógeno y fósforo.
El suelo de manglar, añadió, posee una microbiología única que degrada eficazmente distintos productos contaminantes, limpiando así el entorno marino y terrestre.
El investigador también recordó que los manglares son hábitats fundamentales para muchas especies marinas, incluyendo las de interés comercial.
Además, su valor estético y paisajístico contribuye al bienestar humano y puede integrarse en planes turísticos y de desarrollo urbano sustentable.


































