Marea roja en Mazatlán, 45 años de investigación y su impacto en la vida humana y marina
La investigadora Rosalba Alonso señala que a lo largo de los años este fenómeno ha marcado cambios de color en el mar
Marimar Toledo Rodríguez
La marea roja se debe al cambio de color, de los azul o verdes, a tonos cafés, rojizos y dorados, y que dependen de las microalgas que cumplen con ciclos anual o estacionales, de acuerdo a climas o temperaturas del agua.
En el marco de la celebración del sexto aniversario de Son Playas, y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, Unidad Mazatlán, se habló sobre la presencia de marea roja en Mazatlán su impacto en la vida humana y marina.
La investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, Unidad Mazatlán, Rosalba Alonso Rodríguez, manifestó que desde 1979 se monitorean las mareas rojas.
Comentó que se lleva a cabo un registró desde entonces y marcando cambios de color en el mar y muestrean mensualmente, pero ahora lo hacen en muestras de agua y plancton por el desarrollo de florecimiento y cambios de color más constantes.
Abundó que existe una manera de contrarrestar y disminuir la formación de estas mareas rojas potencialmente dañinas y esto reduce los residuos que van a parar al drenaje o mejorando el tratamiento de las aguas.
Este fenómeno, aunque sea muy atractivo para las personas, puede ser preocupante debido a su potencial impacto en la vida marina y la salud humana.
Especialmente porque en ese mismo año se emitió una alerta de marea roja en playas de Mazatlán y Navolato.






















