Mazatlán, entre desapariciones y tierra batida
Del 1 de enero al 31 de diciembre de 2025 el municipio registró 291 personas desaparecidas y 38 fosas clandestinas con cuerpos
Efrén Palacios
En este contexto, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa documentó el año pasado 291 personas desaparecidas, de las cuales 272 fueron en el casco urbano.
Las cifras oficiales hablan de personas desaparecidas, pero la tierra que los colectivos pisan cada día en sus labores, cuentan otra historia.
La tierra “habló”
De las 38 fosas clandestinas halladas por el colectivo de búsqueda “Por las Voces Sin Justicia” durante 2025, al menos 26 fueron ubicadas en la comunidad Lomas de Monterrey, al sur del municipio.
Desaparecen por buscar
Junto con sus compañeras María participaba en jornadas de rastreo y en gestiones ante la Fiscalía General del Estado, ella ya sabía los lugares en donde la tierra había sido removida antes y conocía el riesgo.
La denuncia de su privación se presentó el mismo día y se activó el Protocolo Alba, su ficha de búsqueda sigue vigente y aún no hay indicios públicos de su paradero.
Este caso evidenció una realidad que los colectivos en otras partes del país y en Sinaloa ya advertían, y es que quienes buscan fosas también pueden terminar en ellas.
Zonas con más desapariciones
Fuera de la mancha urbana la sindicatura Villa Unión acumuló 13 personas desaparecidas, mientras que en poblados como San Marcos, El Roble y El Quelite se reportaron dos casos en cada comunidad.
Menores en riesgo y restos sin nombre
En ese mismo año la Comisión Estatal de Búsqueda documentó 38 desapariciones de menores de edad en Mazatlán.
A esa cifra se le sumaron cuatro casos boletinados ese mismo año, aunque los hechos ocurrieron en el 2024.
En las fosas localizadas los colectivos no contaron con información pública que permitiera confirmar si entre los restos había menores de edad.
Los encuentran, pero no se cierran los casos
En la actualidad el Servicio Médico Forense de Mazatlán acumulaba un total de 516 cuerpos no identificados, de acuerdo con información proporcionada por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa.
Muchos de estos casos están vinculados a hechos de violencia y desaparición forzada.
A esa cifra se suman nueve cuerpos ya identificados por huellas dactilares, esto debido a la coordinación con instancias como el INE, que no han sido reclamados por familiares.
Entrar y “salir”
El 5 de octubre de 2025, Carlos Emilio Galván Valenzuela, de 21 años, desapareció tras ingresar a un bar en la Zona Dorada de Mazatlán.
Había llegado a vacacionar a Mazatlán desde Durango, junto a su familia, cuando fue a un bar y no volvió a ser visto.
El bar pertenece al ahora ex secretario de Economía, Ricardo Velarde Cárdenas, quien renunció a su cargo días después del caso, pese a declarar que colaboraría con la FGE.
Brenda Valenzuela Gil, madre de Carlos Emilio, rechazó la versión oficial y señaló que las autoridades sinaloenses minimizan la desaparición de su hijo.
Desde octubre pasado ha exigido su búsqueda, y el caso llegó incluso fuera del país, con carteles colocados en Washington para evitar que el nombre de Carlos Emilio quede reducido a un expediente más.





























