Así han evolucionado las carrozas reales y los carros alegóricos del desfile del Carnaval
La Reina Alicia I, de 1939, dicen que no se quería subir a su carroza por considerarla ‘minimalista’
Efrén Palacios
Las carrozas reales y carros alegóricos son el elemento central del Carnaval de Mazatlán desde 1898.
En unos de los carnavales, la carroza real era muy “austera” que la Reina de ese año no se quiso subir en ella.
En sus inicios eran carretas adornadas con telas y flores, tiradas por bestias y organizadas por familias o barrios.
Con el tiempo se convirtieron en plataformas monumentales arrastradas por maquinaria pesada, incorporando efectos especiales y materiales industriales.
Antes, quienes desfilaban lo hacían a pie o a caballo, usando túnicas y máscaras.
De carretas familiares a carrozas reales
Originalmente, cualquier persona podía inscribirse en el desfile con su propio carro alegórico.
“Incluso hasta pagaban para desfilar, les daban una banderita para hacer el recorrido”, menciona.
Con el tiempo se estableció una distinción entre los carros populares y las carrozas reales, estas últimas construidas bajo encargo del comité organizador.
A partir de los años 60, el doctor Rigoberto Lewis marcó un hito en el diseño de los carros alegóricos.
“Él fue el que le dio el toque distintivo, fue elaborando cada vez carros alegóricos más vistosos, más voluminosos, pero al mismo tiempo más acabados”, detalla el cronista.
Controversias en el diseño
No todos los carros han sido bien recibidos por el público. Uno de los casos más recordados ocurrió en 1939, cuando la carroza real de la reina Alicia I generó polémica por su diseño minimalista.
“No tenía esos adornos vistosos, llamativos. Dicen que ni la Reina se quería subir”, relata Vega.
La evolución tecnológica
El cambio más drástico en los carros alegóricos ha sido en su estructura y materiales.
“Al principio eran telas y flores, después le fueron agregando figuras de cartón revestidas con papel maché. Luego pasaron a ser menos artesanales y más industriales”, describe el cronista.
En la actualidad, los carros incluyen efectos de humo, sonido, fuego y figuras impresas digitalmente.
“Ahora las plataformas se tiran con tractores de maquinaria de movimiento de carga”, agrega Vega.
El desfile con más carros
Este año el desfile contará con 31 carros alegóricos, además de comparsas y otros elementos móviles.
“Es lo que hace que el recorrido sea largo”, indica el cronista.
Los costos de construcción varían, dependiendo de la complejidad del diseño.
“Las carrozas reales pueden costar hasta un millón de pesos, mientras que otros carros tienen manufacturas más económicas”, concluye.
A pocos días del gran desfile, el Carnaval de Mazatlán se prepara para seguir escribiendo su historia con nuevas creaciones que reflejan la evolución de esta tradición centenaria.
























