Migrantes cambian el sueño americano por el mexicano: ¿por qué deciden quedarse en México
Mariana Rosalío y su hijo de 7 años salieron de Guatemala desde hace cuatro meses en busca de mejores oportunidades, y Caborca, Sonora, es su destino
Mariana Rosalío y su hijo de 7 años salieron de Guatemala desde hace cuatro meses en busca de mejores oportunidades, y Caborca, Sonora, es su destino

Marimar Toledo Rodríguez
Mazatlán, Sin._ Con la bendición de sus padres y una mochila en la espalda, Mariana Rosalío y su hijo de 7 años salieron de Guatemala desde hace cuatro meses en busca de mejores oportunidades, pero no en Estados Unidos, sino en Caborca, Sonora.
Y es que el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos en 2025 empujó a miles de personas migrantes a quedarse en México, donde han comenzado a asentarse y proyectar su vida en ciudades como la capital del país, tras dejar atrás sus planes de avanzar hacia el norte, por lo menos durante este año.
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La joven de 26 años dejó su hogar y familia para emprender un riesgoso viaje hacia un futuro incierto, huyendo de la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades.
Luego de recorrer más de 2 mil 300 kilómetros en tren y en camión, el 3 de enero de 2026 llegaron a Mazatlán, donde están de paso unos días para descansar y conseguir dinero para continuar su peregrinar.
En el cruce de la vía del ferrocarril de la avenida Atlántico, en la zona norte de la ciudad, pide ayuda económica o de alimentos a los automovilistas que transitan por el lugar para poder continuar su travesía.
Ella forma parte de los más de 500 mil centroamericanos, incluyendo miles de menores de edad, que cada año intentan emigrar de manera irregular a los Estados Unidos, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para el Triángulo Norte de Centroamérica.
Los migrantes transitan por Mazatlán principalmente hacia Estados Unidos o ciudades fronterizas en México a menudo usando la ruta del Pacífico, buscando un camino “más suave” que la ruta de “La Bestia”, aunque enfrentan adversidades y dependen de apoyo humanitario. Su paso fluctúa por factores como la violencia en Sinaloa, afectando el flujo en periodos recientes, y reciben ayuda de organizaciones en comedores de parroquias e instituciones de asistencia privada.
Mariana salió el 2 de septiembre de 2025 de Guatemala con su hijo llena de miedos, sueños, ilusiones y con el objetivo de encontrar una mejor vida en Sonora. Fue el 3 de enero cuando llegó a Mazatlán para retomar su viaje cuatro días después hasta donde le alcance el pasaje.

“Tengo cuatro meses que salí de mi país y mi destino es Caborca, Sonora. Tomé el tren y duré casi cuatro meses para llegar a Tepic, de ahí agarré un camión hasta Peñas, Nayarit, hasta ahí me alcanzó para el pasaje, días después tomé otro autobús a Mazatlán”, dijo.
Durante el viaje, la joven madre señala que ha sentido miedo, hambre y frío, pues aunque les ha tocado un recorrido relativamente tranquilo, sabe de mujeres que han sido violadas y secuestradas.
Para la madre soltera lo más difícil ha sido tomar el tren por lo peligroso, y que tiene que cuidarse, que nada les pase a ella y a su niño.
Con los rayos del sol pegando fuerte en sus rostros y su niño a un lado, que cuando se acerca alguien corre a sus brazos buscando protección, Mariana pide todo tipo de ayuda y apela a la generosidad de los mazatlecos.
Sobre el camellón están sus pertenencias, algunos objetos que han ido juntando durante su trayecto, como una casa de campaña, una pequeña lona, ropa, juguetes y algunas cobijas que los ayudan a abrigarse cuando hace frío.
“La gente de aquí es buena, nos ayudan con lo que pueden, nos dan ropa, comida y monedas, todo se les agradece, me dicen que aguante que ya nos falta poco”, expresa.
Según los datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, más de 58 mil 800 extranjeros solicitaron su refugio en México entre enero y septiembre de 2025.

Un caso de este 2026 es el de la joven madre, que tiene en claro quedarse en Caborca, pues con la difícil situación que se vive en Estados Unidos y lo peligroso para cruzar, decidió quedarse en este país para trabajar en el campo.
“Tengo gente conocida que está trabajando ahí y les ha ido muy bien, a mí no me interesa cruzar a Estados Unidos, es muy peligroso”, puntualiza.
Otro caso es el de José Ernesto, su esposa y cinco hijos procedente de Honduras, ellos tienen 6 meses que salieron de su país y todavía no logran llegar a su destino, que es Nogales, Sonora, donde buscan establecerse para ofrecerles una mejor vida a su familia.
Comenta que, aunque hay un refugio cerca, no asisten porque los requisitos son estrictos y los horarios complican su paso temporal por la ciudad, su intención era retomar su viaje en pocos días hacia la frontera.
Insiste que el cruce a Estado Unidos cada vez es más complicado, por lo que buscan establecerse en México, donde pese a la inseguridad consideran que hay más oportunidades.

“Nos vamos a quedar en Nogales, dicen que ahí hay mucho trabajo y se gana bien, a pesar de todo creemos que aquí nos irá mejor”, dice.
José Ernesto es padre de tres niñas y dos niños, quienes han aprendido a vivir entre ciudades, alimentándose y vistiendo con lo que consiguen, hay muchas carencias en muchas cosas, pero nunca les falta el cariño.
En los últimos días de 2025 y en estos primeros días de 2026 se ha visto a migrantes que están de paso en los cruces ferroviarios en Mazatlán, principalmente de Guatemala, Honduras, Ecuador y El Salvador.
Debido a las políticas migratorias de Estados Unidos disminuyó el tránsito de migrantes por Mazatlán en el 2025, revela el párroco Rafael Martínez Gallardo.
El fundador de la Institución de Asistencia Privada Cáritas Mazatlán manifiesta que, en los últimos meses del año, la atención en el programa “Albergue al peregrino”, disminuyó un 90 por ciento, pues apenas llegaban 10 personas por alimentos, de 100 que se atendían por semana.
De enero a marzo fue cuando más se brindó atención personas, pero en el resto de los meses el tránsito de migrantes nunca se detuvo, pero sí bajó considerablemente.

“La actividad que tenemos aquí en Cáritas, que es el albergue ‘El Peregrino’, ha disminuido considerablemente. No ha desaparecido porque no han dejado de venir personas, pero sí es poca ya la afluencia que tenemos. Y prácticamente ya para dormir no se queda nadie, solo es el alimento, la ropa y siguen su camino”, destaca.
La mayoría de los migrantes apoyados provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador, aunque también se ha auxiliado a personas originarias de Irán, Portugal y naciones africanas.
Los flujos migratorios entre Guatemala y México han registrado una dinámica fuerte en los últimos 30 años, sobre todo por la participación de trabajadores guatemaltecos que cruzan la frontera terrestre para laborar en Chiapas.
Además, en estas últimas tres décadas se ha observado una corriente de personas en tránsito (transmigrantes) procedentes de diversos países de América Latina, quienes utilizan los territorios mexicanos para dirigirse a Estados Unidos de manera ilegal, sin embargo en el 2025 la tendencia cambió, después de ser un país de tránsito, cambió a país de destino.
El Instituto Nacional de Migración (INM) informó que durante 2025 expidió 282 mil 063 documentos migratorios que permitieron regular la estancia de personas extranjeras en territorio nacional. Estas acciones se desarrollaron en un contexto marcado por nuevas dinámicas de movilidad humana derivadas de políticas migratorias implementadas en otros países.
Además, que a través del Programa de Repatriación Digna, el instituto recibió y auxilió a 142 mil 706 connacionales, principalmente provenientes de Estados Unidos, a quienes se les brindaron opciones para su reinserción social y económica mediante la coordinación entre los tres niveles de gobierno, la sociedad civil y la iniciativa privada.
De acuerdo con información del Instituto Guatemalteco de Migración, el 7 por ciento de la población total ha experimentado desplazamiento interno, lo que se traduce en al menos 1.2 millones de personas que se han visto forzadas a abandonar sus hogares.
Esta cifra subraya la magnitud de un fenómeno que ha sido impulsado principalmente por desastres naturales y la violencia generalizada que por décadas ha sufrido el país.
El perfil de la población desplazada muestra que el 53 por ciento son mujeres y el 47 por ciento son hombres.
Además, el 62.2 por ciento de estas personas tienen menos de 30 años, lo que indica un impacto desproporcionado en la población joven del país.