La amenaza más mortal para las ballenas jorobadas son las redes fantasma o redes de pesca abandonadas o perdidas en el fondo marino.
Los casos
Se trataba de un macho de ballena gris (Eschrichtius robustus) de aproximadamente 8 metros de longitud, posiblemente un ejemplar juvenil.
El 27 de enero un lobo marino fue arrojado por el mar cerca del monumento a los lobos marinos, en la avenida del Mar.
Cambio climático
El calentamiento global de la Tierra es gradual, pero creciente, e impacta en todos los macro sistemas ambientales que regulan la temperatura global.
En muchas se ha intensificado el proceso de extinción, disminuido el proceso de reproducción o modificado el ciclo y zonas de migración.
En este contexto, dijo, el tránsito de embarcaciones y la falta de cumplimiento de protocolos de seguridad por parte de los pescadores son factores que agravan la situación.
Red de Atención y Varamiento de Mamíferos Marinos
Causas de muerte
Norma para la observación
La distancia de espera para todas las embarcaciones es de 240 metros a partir de la ballena o grupo de ballenas.
El acercamiento para la observación de ballenas en movimiento debe ser en línea diagonal únicamente por la parte lateral posterior.
El director de Protección Civil estatal, Roy Navarrete, dijo que los espacios habilitados cuentan con condiciones más seguras y en muchos casos con supervisión de personal capacitado
Aparecen animales marinos muertos en las costas de Mazatlán. / Foto: Cortesía / Operadora y Administradora de Playas
Mazatlán, Sin.- En la actual temporada de avistamientos de ballenas en Mazatlán, que inició el 8 de diciembre y concluye el 31 de marzo, suman cuatro ejemplares de mamíferos marinos que han aparecido sin vida en las playas del puerto, tres de ellas son ballenas y un lobo marino.
Y aunque se desconocen las causas de muerte, se les atribuye a las redes de pesca, además de enfrentar otros riesgos importantes, como choques con embarcaciones, el tráfico marítimo, la contaminación y los efectos del cambio climático.
Especialistas y organizaciones ambientales hacen un llamado a las autoridades y a la ciudadanía para reforzar las medidas de protección durante esta temporada de avistamientos, asimismo, invitan a los visitantes y habitantes a disfrutar de este fenómeno natural con conciencia y respeto por los ecosistemas marinos.
De acuerdo con Munba Expeditions, en al menos 20 años de investigación sobre la llegada de las ballenas, de las 9 mil ballenas que recorren el Pacífico mexicano desde Alaska cada temporada, se calcula que 2 mil lleguen a Mazatlán para reproducirse y cuidar a sus crías, ofreciendo a los turistas y locales una experiencia y una conexión con la naturaleza.
De acuerdo con los registros, en dos meses suman tres ballenas muertas y un lobo marino, el último caso fue el 23 de febrero, cuando se reportó la presencia de una ballena gris muerta flotando en la bahía de Mazatlán, aproximadamente a 300 metros de Playa Norte.
El 6 de febrero un ballenato de aproximadamente 3 metros de largo apareció sin vida en playas de Mazatlán, a un costado del monumento al Pescador, que fue remolcado a la Isla de la Piedra donde fue enterrado.
Aparecen animales marinos muertos en las costas de Mazatlán. / Foto: Cortesía / Operadora y Administradora de Playas
El 8 de enero una ballena jorobada de 9 metros quedó atrapada en un chinchorro en la avenida del Mar, cerca de Las Gavias. A pesar de los esfuerzos de los cuerpos de emergencia, el animal no logró sobrevivir.
Uno de ellos, son los océanos, cuyos servicios ambientales básicos son: regular el clima, absorber el dióxido de carbono que generan las actividades antropogénicas y generar oxígeno.
El incremento del nivel del mar, la intensificación y periodicidad de los fenómenos hidrometeorológicos y la acidificación de sus aguas, entre otros impactos negativos, han generado el cambio de comportamiento y transformación de la gran mayoría de las especies marinas.
El director de la Operadora y Administradora de Playa, Ángel García Contreras, consideró que la creciente proximidad de los mamíferos a las playas está relacionada con el aumento de actividades humanas, como la pesca y el turismo, que incrementan el riesgo de accidentes para las ballenas.
“Los procesos del cambio climático está modificando el comportamiento y reproducción de la gran reproducción de la gran mayoría de las especies marinas, hoy vemos ballenas en la bahía y es muy común observarlas aquí y eso obviamente incrementa el riesgo, porque se tienen usos pesqueros, comerciales y náutico recreativo”, expresó.
Luego de un nuevo varamiento de una ballena muerta en las playas de Mazatlán el 23 de febrero, García Contreras insistió en que es importante reinstalar la Red y Comité de Varamiento Marino para entender las causas del constante fallecimiento de estos cetáceos. Comentó que, a la ballena sin vida, no se le había podido implementar el protocolo de varamiento y muerte de los mamíferos marinos debido a algunos inconvenientes por parte de la Marina.
Aparecen animales marinos muertos en las costas de Mazatlán. / Foto: Cortesía / Operadora y Administradora de Playas
“Hemos solicitado que se reinstale nuevamente esa red para que funcione de manera adecuada y podamos determinar una coordinación interinstitucional en los tres niveles de gobierno, ya que ante el crecimiento del avistamiento de ballenas y su incursión permanente a la bahía, pues tenemos que buscar mayor coordinación y mayor eficiencia en la protección de esta especie”, dijo.
García Contreras explicó que de 15 años a la fecha el avistamiento de ballenas ha aumentado, lo que significa que cada vez las ballenas se están acercando más a la bahía y en mayor cantidad. Eso implica que los riesgos se incrementen para esta especie marina por la actividad económica, turística y pesquera. Agregó que también la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca), en coordinación con la Profepa, debe garantizar que se empleen las artes de pesca adecuadas por todas las cooperativas y concesionarios de la zona.
Además de que los que prestan el servicio de avistamiento de mamíferos marinos cumplan con la norma que establece los parámetros y los cuidados que se deben tener para que no las pongan en riesgo.
Sobre la falta de presencia de inspectores de Profepa en altamar o en los puntos de salida de los recorridos para el avistamiento de ballenas, dijo que esta dependencia federal solo cuenta con tres personas para dar cobertura a todo el sur de Sinaloa.
Ante la presencia de 3 ejemplares de ballenas muertas en esta temporada, es necesario que la Profepa, como autoridad responsable del Protocolo de Atención para el Varamiento y Muerte de Mamíferos Marinos, proceda a definir de manera urgente una estrategia de intervención para determinar con objetividad si la muerte de estos mamíferos marinos es por causas antropogénicas o naturales.
El también ambientalista señaló que las causas de muerte de las ballenas pueden ser las siguientes: natural por vejez, intoxicación por biotoxinas, enfermedades y patologías de diversos tipos, como infecciones parasitarias en el sistema nervioso y en el oído que alteran los sentidos de orientación de los cetáceos; infecciones virales o bacterianas; desnutrición y abandono de crías, en especial por madres primerizas, ataques de depredadores o pánico al escapar de los mismos, factores ambientales: las mareas extraordinarias, tormentas, huracanes, terremotos, erupciones volcánicas submarinas. Agregó que las muertes por causas entrópicas que pueden ser: enmallamientos en redes y otras artes de pesca que impiden a los cetáceos salir a respirar y se ahogan; algunos logran escapar, pero con heridas o mutilaciones que eventualmente les causan la muerte; inanición por reducción de sus fuentes de alimento; colisión con embarcaciones; contaminación por basura marina; derrames de petróleo y otras sustancias tóxicas; tráfico marítimo excesivo, pruebas de sonares y exploraciones petroleras utilizando cañones sónicos; captura activa que tiene por objetivo vender animales vivos, mediante el arreo de manadas de delfines hacia la orilla.
Insistió que la instancia que debe definirse y quien es responsable legalmente es Profepa y el procedimiento es coordinarse con la Conapesca que es quien otorga los permisos y concesiones, así como capacitar y sensibilizar a los pescadores que realizan actividades de pesca y el uso adecuado de las artes de pesca.
“Conapesca debe dar curso de capacitación a la comunidad pesquera y Profepa debe emplazar a quien sorprenda, hacer todo el protocolo, sensibilización, capacitación, coordinación con la Marina y aplicación de la ley a través de inspección y vigilancia, para que se les finque responsabilidades, incluso puedan perder la concesión y permisos quienes utilicen las artes de pesca ilegales que están afectando no solo a las ballenas, sino a otras especies marinas, porque si cimbras kilómetros de playas, cuántas especies están muriendo”, advirtió.
A través de la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010 se establecen los lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de estos mamíferos, relativas a su protección y conservación de su hábitat y tomando en consideración la época y zona de arribo.
A fin de conservar los hábitats y no interferir con los procesos biológicos de las ballenas, los prestadores de servicios turísticos deben observar rigurosamente la norma que regula las actividades de avistamiento u observación.
Los lineamientos más generales que prevé la norma son la distancia de observación de las ballenas, pues depende de la especie y del tamaño de la embarcación que oscila entre los 60 y los 120 metros.
Las embarcaciones que se encuentren realizando la observación deben permanecer con el motor encendido en posición neutral mientras la ballena no se desplace y éste debe ser apagado cuando se utilice un hidrófono para escuchar los cantos de las ballenas.
Las embarcaciones deben avanzar en forma paralela al curso de desplazamiento de la ballena o grupo de ballenas. En las zonas de observación autorizadas, las embarcaciones pueden permanecer observando a una misma ballena o un grupo de ballenas, durante un periodo máximo de 30 minutos.