Se le acaba el tiempo a Mazatlán: en 6 años ya no recibirá agua de la Picachos
Urge eficientar el vital líquido para uso doméstico y para la agricultura en el sur de Sinaloa
Marimar Toledo Toledo
Mazatlán, Sin.- Los problemas relacionados con la escasez de agua y la sequía se verán acentuados en las próximas décadas.
Las causas: crecimiento de la población, cambios en los patrones de consumo, cambio climático y una creciente preocupación por el medioambiente.
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Uso eficiente
La directora ejecutiva de Conselva, Costas y Comunidades, Sandra Guido, señaló que las presas almacenan el 94 por ciento del agua concesionada para Sinaloa; sin embargo, existen riesgos para las ciudades si la agricultura no hace un esfuerzo por reducir y ser más eficiente en el uso de agua.
Comentó que en el sur de Sinaloa no se ha sentido el rigor que sintieron durante la época de secas, incluso durante el tiempo de lluvias, en las comunidades rurales y en las ciudades del resto del estado, porque ahí los acuíferos están agotados y porque las presas no tenían agua.
Conselva trabaja desde hace 16 años en la seguridad hídrica con esfuerzos concentrados en el sur de Sinaloa, donde no hay una inversión significativa en las cuencas para reactivar y mantener los procesos ecológicos que producen el agua, pues sin eso, esta no llegará a las presas.
La ambientalista manifestó que la presa Picachos se pensó con un fin agrícola para abastecer a un Mazatlán que en aquel entonces tenía 350 mil habitantes. Jamás se pensó que iba a estar recibiendo 4.8 millones de turistas al año, por lo que se tiene una nueva realidad.
“Por un lado, se tienen cuencas que están produciendo menos agua y, por otro, mayor demanda porque se ha expandido muchísimo la actividad agrícola y ganadera, y por otro lado, una ciudad en crecimiento”, expresó.
Modelo de gestión
El director de programas de Conselva, Luis Bojórquez, explicó que es un modelo que se desarrolla bajo un proceso interno de fortalecimiento, donde se implementa un programa de mejora continua, herramientas de eficiencia interna, eficiencia financiera, entre otras cosas.
Aseguró que el sector agrícola es uno de los que más consume agua; sin embargo, no existe nada que regule el consumo que tiene este sector, lo que descuida la distribución de agua en la ciudad.
Desarrollo de estrategia
Expuso que la diferencia con otros distritos de riego es que este nace ya con los canales entubados, canales laterales, que los usuarios solamente van a tener la facilidad de abrir un hidrante y regar de una manera más eficiente porque se elimina la pérdida del agua de la conducción.
“Y ahí ya entramos en un problema porque tendríamos que tener presa llena y excedentes para poder completar todo el volumen que se requiere para trabajar un ciclo completo”, concluyó.
El investigador del IMTA detalló que se desarrollan estrategias para que los módulos vayan programando todas esas obras que se requieren, como nivel de tierra, sistema de riego presurizado, invernadero, gestión administrativa, cursos de capacitación y estudios, entre otros.
Tecnificación de riego
Ernesto Olvera, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, recordó que hace tiempo se realizó un proyecto sobre el manejo de redes entubadas, algo que el Distrito de Riego 111 trabaja y que es interesante, pues su manejo y operación son totalmente diferentes.
Sinaloa se encuentra entre los tres estados con más estrés hídrico de México, al menos en el centro-norte; el sur de la entidad aún puede salir adelante.
“En el año actual, justamente Sonora, Chihuahua y Sinaloa están en la parte más crítica, excepto el sur de Sinaloa, por la Picachos. Vayámonos al norte y al centro de Sinaloa, una de las cosas que es necesario modificar es cambiar el sistema de cultivos”, declaró.
Por su parte, el consultor de la Fundación Gonzalo Río Arronte, Ramón Gómez González Cosío, agregó que el primer paso es dar a conocer la tecnificación del riego parcelario, basado en un acuerdo federal para el uso eficiente del agua, un esquema que se puede replicar.
El problema de aprovechamiento que presenta el Distrito 111 de la presa Picachos no es la red de construcción, sino la parcela, pues se derrocha más del 50 por ciento de la cuota de agua, donde habrá que hacer un uso más eficiente del vital líquido.
Diversificación y comercialización
El director de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Hábitat, Desarrollo y Sociedad, Gabriel Origel Gutiérrez, manifestó que han evaluado la disponibilidad de agua, pero las precipitaciones se han reducido en los últimos años, por ello la importancia de implementar medidas para evitar el desperdicio del agua en todos los sectores.
Confirmó que el sector agrícola se ha enfocado en el uso del agua hacia tres cultivos: chile, maíz y mango, que representan el 70 por ciento de toda la producción en el distrito de riego; sin embargo, la demanda que tiene por la forma en que se realiza no es óptima.
La sustentabilidad ambiental, es decir, la capacidad que tiene para generar mayor volumen con menor cantidad de agua, implica evaluar qué cultivos tienen menor demanda de agua para obtener una excelente producción y, en paralelo, ver su potencial en el mercado con buenos precios.
Abundó que el agave, que tiene poco tiempo incorporado al sector, muestra buenos números, pero también es una situación que debe tomarse en cuenta, pues este producto, en un área ya agrícola, bien manejado y con buenos cuidados, tiene gran potencial.
Agregó que, en el estudio, surgieron algunos cultivos con gran potencial para incluir en la propuesta de comercialización, pero también se tienen aquellos elementales para la dieta, como el maíz, que, con una buena gestión, es rentable financieramente, y ambientalmente sus consumos son intermedios.
El frijol presenta números totalmente opuestos, con una reducción en extensión y producción, aunque sus valores son altos; por lo tanto, es necesario evaluar otras especies que podrían ser de interés para abrir al mercado externo.
“Muchos consideran que Sinaloa, por su tamaño y clima semiárido en gran parte del estado, tiene menor capacidad. Sin embargo, el sur, aunque va a la baja en precipitaciones, aún ofrece condiciones más favorables”, indicó.
Es benéfico para Mazatlán, aunque no necesariamente todas las tecnologías existentes se han implementado para los cultivos; estas deben adaptarse, expuso.





























