¿’El Mayo’ Zambada ordenó el crimen del mazatleco ‘El Carlillos’ Tirado hace 20 años?
Había logrado escapar en 2004 de un operativo del Ejército en una marisquería del puerto, disfrazado como integrante de la banda sinaloense que tocaba en el negocio
Redacción / El Sol De Mazatlán
Hace 20 años, un 15 de febrero, Carlos Tirado fue noticia por su asesinato.
Desde aquella época se presumió que su muerte fue ordenada por “El Mayo” Zambada, ahora preso en Nueva York tras ser secuestrado y sacado del país el 25 de julio de 2024 por un hijo de “El Chapo” Guzmán.
Un hombre que había logrado escapar de operativos militares se había convertido en leyenda por sus hazañas.
Apenas un año antes había logrado escapar de un operativo del Ejército en una marisquería del puerto, disfrazado como integrante de la banda sinaloense que tocaba en el negocio.
Su nombre era temido, y sus vínculos con la delincuencia organizada eran sabidos, ya que la entonces Procuraduría General de la República lo consideraba un lugarteniente del cártel de Sinaloa en el puerto.
En los bailes del lienzo charro del puerto su presencia nunca faltaba, él armada su propia fiesta.
El 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad de 2005, se dijo que recibió una llamada telefónica para una reunión “urgente” en Culiacán. Su suerte estaba echada.
Con sus escoltas abordó su camioneta blanca Ford Navigator para dirigirse a la capital del estado con su jefe.
Semanas después, tras la llamada telefónica, “El Carlillos” se enfiló por la carretera México 15 libre a Culiacán para reunirse con el patrón.
A la altura de El Espinal, en Elota, un convoy los interceptó y se registraron los primeros enfrentamientos, donde fueron abatidos tres escoltas del oriundo de El Habal.
Esa madrugada los fusiles de asalto rugieron y sembraron el terror en la carretera libre.
El hecho se volvió nota nacional, no solo por el personaje sino por el número de muertos.
Las versiones corrieron en todos los frentes.
Que “El Carlillos” se estaba convirtiendo en un capo que concentraba tanta fuerza, que quiso medirse con los líderes, y que en respuesta a eso se le consideraba una amenaza a la estructura de la organización criminal que opera en el estado.
Entre los muertos de ese hecho quedaron dos jóvenes futbolistas, uno de ellos hijo de un entrenador de la Universidad Autónoma de Sinaloa en el puerto.

























