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Análisisjueves, 26 de febrero de 2026

El observador / El dato que encendió las alarmas en Palacio

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Las cifras publicas ayer por el Banco de México ayudan a entender por qué en diciembre la presidenta Claudia Sheinbaum aceleró sus reuniones con los grandes empresarios. La explicación está en el desplome de la inversión.

El reporte de balanza de pagos del Banco de México confirmó que si bien se alcanzó en 2025 un máximo histórico de Inversión Extranjera Directa (IED), con un crecimiento anual superior a 7%; en los últimos meses se había encendido un foco rojo.

Ese puñado de cifras bastaba para encender las alarmas en Palacio Nacional. El récord anual seguía ahí, pero la tendencia ya apuntaba en sentido contrario.

Ante ese deterioro evidente, durante los primeros días de diciembre la presidenta sostuvo varias reuniones con empresarios. El objetivo era frenar y revertir la caída de la inversión nacional y extranjera que comenzaba a reflejarse en los datos preliminares, amenazando el crecimiento en 2026.

El problema es que el plan nació antes que sus detalles. Hasta ahora carece de claridad sobre financiamiento, calendarios y proyectos ejecutivos, lo que alimenta la percepción de que se trata más de una reacción urgente que de una estrategia plenamente estructurada.

El récord anual de IED es una buena noticia, pero limitada. Gran parte del flujo provino de reinversión de utilidades -empresas que ya operan aquí y que decidieron mantener parte de sus ganancias en el país-  mientras la escasa nueva inversión se diluía hacia el cierre del año.

Los datos publicados por Banxico, especialmente los del último trimestre, no solo retratan el estado de la confianza de la inversión privada, también explica la reacción del gobierno por relanzar su narrativa económica mediante un plan aún en construcción.

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